Columnas

Código de ética

Oportuno que en esta época, donde la moral y honestidad están casi extinguidas, se promulgue un Código de Ética que intenta regular el comportamiento de los funcionarios públicos.

Siendo su vigencia imperiosa y necesaria, me rebela el que se haya requerido tal promulgación, habida cuenta que una actitud honorable, eficiente y responsable no requiere de código alguno que garantice la integridad, ya que esta debe ser el reflejo de cuanto se aprendió de padres y maestros.

Ministro de Osvaldo Hurtado, estadista cabal y superlativo, me desempeñé como me correspondía; es decir, no nombré a ningún familiar. Al retornar a Guayaquil no permitía que me acompañe el edecán y me desplazaba en mi vehículo. Al viajar al exterior, lo hice siempre en clase turista, llevando una mínima delegación de 2 personas; nunca ocupé la primera clase ni utilicé la sala VIP y jamás me acompañó un familiar. Entraba a las 7h00, almorzaba 2 sánduches de queso con una taza de café en mi despacho y a las 23h00, que era mi hora de salida, me iba caminando a mi domicilio que quedaba a 3 cuadras del Ministerio en la calle Salinas.

Por tener mi residencia en Quito, tenía derecho a pasajes y gastos de residencia al trasladarme a Guayaquil, y me parecía poco ético que cobrase esos gastos, toda vez que llegaba a mi domicilio. Sin embargo, tuve un encontrón con la Contraloría y los auditores me glosaron todos mis viajes a Guayaquil en virtud de que habían pasajes, mas no se registraba residencia alguna. Los derroté.

Recibí en Navidad algunos regalos, les puse un número y organicé una tómbola entre mi personal. Mi esposa se disgustó diciéndome que debía haberme traído los candelabros de cristal cortado obsequiados por el embajador de Checoslovaquia. Se los ganó mi chofer del Ministerio.

Retornando de un viaje, me sobraron 3.096 dólares de mis viáticos y pese a que me pertenecían, solicité a mi esposa que los devuelva el Banco Central. Ingresaron con el recibo No. 552389 que está a su disposición. Soy el único ecuatoriano que ha devuelto viáticos que le pertenecían. ¿Código para ser honesto?

Y sigo andando…