Columnas

Buda complaciente V

¿Habrá hecho un buen negocio?

Me toca, dijo el mono y me dejan en Guayaquil, donde hay gran cantidad de monos y me sentiré como en casa. Llegué y me brindaron unos bananos espectaculares y un agua de coco helada, deliciosa.

Andando, me contaron de su situación crítica debido a varios factores. Un político de ingrata recordación montó una verdadera banda de delincuentes verdes, que realizando macroproyectos como Coca Codo Sinclair, refinería de Esmeraldas, El Aromo, asalto al IESS, escuelas, carreteras y otras obras, se cargaron unos 70 mil millones de dólares, que al momento los disfrutaban en el exterior o esperaban poder hacerlo, cuando salieran de la cárcel, donde había uno que hizo algo jamás intentado y que fue obligar al pueblo a adquirir cocinas de inducción de 220 voltios, en un país donde la corriente es de 110 voltios. ¿Habrá hecho un buen negocio?

Cambia el gobierno y en ausencia del oro negro, la casi totalidad de funcionarios se dedicó a comprar a lo bestia, asaltando sin piedad las casas de salud, festinando sus recursos por ejecutar en obras civiles o adquiriendo con sobreprecios descomunales, trajes de protección, mascarillas, fundas para cadáveres, medicamentos, equipos, etc.

Una señora que ocupa un alto puesto dijo que las relaciones entre el Gobierno y la Asamblea eran de carácter programático, pero lo que en realidad sucedió es que ciertos asambleístas, cual gallinazos hambrientos, se rifaron los hospitales del país convirtiéndolos en sus feudos, en un pacto que ella mismo reconoció como político.

Lo más sagrado de un país es la salud y en este gobierno en ausencia de conducción y don de mando, a vista y paciencia de las autoridades, se instaló un escandaloso saqueo y se lucró a sus costillas, transformándola en papel moneda que iba a engrosar los bolsillos de los buitres y vampiros androides.

Comenta la gente, dijo el mono, que hay una similitud entre el presidente y Jekyll y Mr. Hyde; a veces dice cosas coherentes, pero luego toma decisiones verdaderamente desafortunadas, sobre todo en cuanto a nombramientos catastróficos para el país. Decidí conocer Quito.

Y sigo andando…