Abuso

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Es indudable que la política del IESS se basa en el dicho: “Trabaja para mí y busca quién te pague” ya que, con una refinada crueldad y desparpajo, simplemente no cancela sus obligaciones.

La relación entre personas, en el ámbito que fuese, debe mantenerse en los mejores términos de cordialidad, respeto y con base en un cumplimiento absoluto y permanente de las obligaciones que de manera amigable o contractual se hubiesen establecido entre aquellas como compromisos de las partes.

Se comentan las acciones que se van ejecutando como expresión del éxito de una buena gestión gubernamental, pero sin duda quienes asesoran al jefe le ocultan el pésimo comportamiento y actitud de algunos de los organismos del Estado, que hacen ostentación de un maltrato cruel y miserable en contra de quienes les sirven con prontitud, acierto y eficiencia, para solucionarles de la manera más profesional los problemas que ellos tienen la obligación de enfrentar y resolver.

Me referiré específicamente al IESS que, cicateramente, si te atrasas un solo día en el pago de los aportes te cobra intereses de mora, pero en cambio, en materia de salud, incapaz de enfrentar sus obligaciones, optó por contratar los servicios de hospitales, clínicas y centros médicos de atención, para poder referirles todo cuanto no podía atender, comprometiéndose como contraparte a cancelar oportunamente los valores que dichas casas de salud invertirían en la atención de los pacientes referidos.

Es indudable que la política del IESS se basa en el dicho: “Trabaja para mí y busca quién te pague” ya que, con una refinada crueldad y desparpajo, simplemente no cancela sus obligaciones, habiendo unidades que han trabajado 10 meses o más y no reciben pago alguno, sin que falten los avivatos que se ofrecen a agilitar los pagos previa entrega de la clásica tajada.

Hay una gran anestesia administrativa y una insensibilidad total por parte del IESS, que no siente el ser odiado y despreciado por miles de ciudadanos preteridos, pisoteados y hundidos en el fango de la necesidad y de las grandes carencias, que con impotencia y furia observan cómo son vituperados por quienes se llenan la boca por sus grandes realizaciones financieras. ¿Pagarán algún día sus deudas los usureros y explotadores del IESS?

Y sigo andando…