Seamos héroes

  Columnas

Seamos héroes

Debemos hacer las cosas ordinarias con amor extraordinario, así decía la Madre Teresa Calcuta, y por allí va la lección del libro, además del lógico “al que madruga Dios le ayuda”

El canadiense Robin Sharma, autor de El monje que vendió su Ferrari y diez libros más de liderazgo, nos ofrece ahora el libro El club de las 5 de la mañana. Por ser madrugadora compulsiva, lo estoy leyendo. El libro nos da pasos sencillos para reordenar nuestra forma de ver la vida, incrementando la creatividad, la productividad y como resultado la prosperidad. Por ejemplo, un buen paso es dejar de ser un zombi cibernético, o dejar de ser un acumulador de cosas materiales, o huir de la mediocridad. El texto nos impulsa a que descubramos lo extraordinario que hay en nuestro interior, sin importar los malos momentos o tropiezos que hayamos tenido. Por eso creo que, a siete días de Navidad, es oportuno tener en la mente que todos somos mucho más poderosos de lo que nos podemos imaginar. Es más, todos estamos en el momento preciso de comenzar la vida nueva saliendo de nuestra zona de confort. El liderazgo real, reside en marcar la diferencia con compromiso, disciplina, paciencia y trabajo.

Somos héroes de nuestras propias historias, porque tenemos poder para cambiar su curso en cualquier momento, para escribir las páginas en blanco que Dios nos da. No importa que las circunstancias sean complejas. La forma en que avanzamos por la vida es lo que nos va a definir, lo que nos convertirá en héroes o en simples actores de reparto. Hasta Dios deja al hombre la libertad de elección con actitud personal, la forma como enfrenta sus circunstancias. Podemos ser héroes si creemos en el bien común y hacemos lo posible por reducir los riesgos. El héroe no se hace grande en las épocas de confort.

Podemos enfocarnos esta semana en redefinirnos e intentar dar más amor, más apoyo a nuestros seres queridos, amigos, compañeros y vecinos, a pesar de que enfrentemos ansiedad, natural cuando aún la pandemia nos asecha en estas fiestas navideñas.

Debemos hacer las cosas ordinarias con amor extraordinario, así decía la Madre Teresa Calcuta, y por allí va la lección del libro, además del lógico “al que madruga Dios le ayuda”.