Columnas

¿Dónde están los pacíficos?

Las amenazas de los conflictos para el 2020 están latentes, sean por la guerra comercial aún, entre China y EE. UU.

En estos días pude ver en Netflix la serie de la Segunda Guerra Mundial, con tomas todas reales en un gran trabajo a color, que nos cuenta cómo fue de violenta esa guerra, tanto en el frente del Pacífico con los avances del imperialismo japonés desde la toma de Indochina, como en el frente europeo, con la llegada de los nazis al poder con la invasión a Polonia.

Resultado: más de 80 millones de vidas perdidas desde 1937 a 1945, con que la rendición nazi y las bombas de Nagasaki e Hiroshima pusieron el punto final de la guerra que más muertes dejó a la humanidad. Todos los conflictos bélicos anteriores, las guerras antiguas, las napoleónicas y la Primera Guerra Mundial sumadas no llegan a esa escalofriante cifra.

 

Pero dice la Biblia que la violencia nos llega desde la primera familia, cuando Caín mató a su hermano Abel, por celos por la atención de Dios Padre. Por eso, ¿cómo así estamos tan desquiciados con las alarmas que hay en Hong Kong, que, en violencia inusitada, no pudo festejar las Navidades, o que 200 viviendas en Valparaíso, Chile, estén aún ardiendo por un incendio intencional, o que en el norte de Siria no cesa la guerra fratricida, o que este 2019 haya sido nombrado en México como el año más sangriento de los últimos tiempos? Eso sin contar los conflictos lejanos, por ejemplo: Afganistán, Sudán del Sur, Yemen e Irak, que son en ese orden, según el Índice de Paz Global 2019, los cinco países más violentos del planeta.

Ergo, tenemos un gen violento palpitando en cada sociedad, pero también la historia nos recuerda que en cada momento existieron los pacíficos, que balanceaban la tendencia para recomponernos. Ejemplos, muchos, desde un Confucio y un Lao-Tse en China, hasta un Einstein y un movimiento como la Rosa Blanca en la II Guerra Mundial.

Las amenazas de los conflictos para el 2020 están latentes, sean por la guerra comercial aún, entre China y EE. UU., o por los levantamientos populares en América Latina. Por ello la llamada a articular una nueva mirada en nuestro interior. ¿Seremos parte de los pacifistas o de los violentos? Solo usted lo sabe.