Columnas

Más lazos y más abrazos

¡Urge un nuevo contrato político que respete los dos anteriores! Solo así lograremos tener más lazos y más abrazos.

Sigo en el diplomado Difoso, de la UCEM, la asociación de empresarios católicos de México. Esta semana tuvimos una charla sobre Transparencia, rendición de cuentas y sistemas que funcionan, dada por Eduardo Bohórquez, de Transparencia Internacional.

Uno de sus comentarios fue sobre el pago de altos impuestos en los países nórdicos, donde pueden llegar a ser el 70 % de los ingresos. Eso sí, todos los servicios son excelentes, seguridad, salud, educación, pago de mil euros trimestrales desde que naces hasta que llegas a la mayoría de edad y protección total en la tercera edad. Dinamarca, tiene el índice de corrupción más bajo de todo el mundo, según Transparencia Internacional. La teoría de Bohórquez fue que el ser humano es capaz de dar más, solo si puede exigir más, no solo en lo personal, sino también que tu sacrificio signifique que la sociedad entera camine hacia el bien común.

Muchas veces me han leído proponer diálogos, acuerdos, pactos. Hoy doy un paso más adelante para proponer que podamos caminar a un modelo de contrato moral. El profesor Gauthier, escribió en Moral por acuerdo, una adaptación de las ideas contractualistas del medioevo, a la realidad de la crisis que hoy vivimos. La actual crisis sistémica es una oportunidad para reflexionar y poder ganar perspectiva para determinar lo que realmente nos interesa, valoramos y en verdad necesitamos.

Al contrario de la moral convencional en la que la sociedad determina cuáles son las normas y comportamientos morales, somos los individuos los que interactuamos con una serie de normas libremente aceptadas, porque nos complementan. De hecho, estamos dispuestos a saber perder algo por aquello que consideramos es sustancial en nuestra concepción del mundo.

Hay que borrar las distorsiones de familia y sociedad que nos impusieron en los últimos años. ¡Urge un contrato familiar!, que restaure su sentido, de cuna de amor y vida. Un nuevo contrato social que restaure el sentido de libertad y de sociedad civil como eje del progreso social, económico, y ambiental. ¡Urge un nuevo contrato político que respete los dos anteriores! Solo así lograremos tener más lazos y más abrazos.