Columnas

El árbol de Navidad

El árbol de Navidad es el símbolo de las actuales festividades que fueron primero celebraciones paganas y ahora son cristianas.

Toda historia tiene un fondo y nuestro famoso árbol de Navidad también.

Las fiestas que celebramos durante el año no son festividades sin un significado, todas existen por un motivo.

A veces son historias macabras y con él tiempo se vuelven celebraciones inofensivas.

El árbol de Navidad es el símbolo de las actuales festividades que fueron primero celebraciones paganas y ahora son cristianas.

Los cristianos le pusieron fecha: el 25 de Diciembre, para que esta sea establecida como el nacimiento de Jesús y que los paganos dejen de celebrar a su Dios.

San Bonifacio en el año 718 llega al norte de Europa para evangelizar a los paganos, corta el árbol de fresno que fue el primer árbol de Navidad y lo sustituye por el árbol de pino, que por su forma triangular se lo asocia con la Santísima Trinidad.

El pino representa al paraíso y el pecado original de Adán y Eva. Las esferas con que adornamos nuestros árboles, en el pasado eran manzanas, recordándonos el pecado original.

Las luces que ahora ponemos antes eran velas y se las cambió por la cantidad de incendios que existieron.

El fresno es un árbol maravilloso, de rápido crecimiento; puede llegar a medir más de 15 metros de altura, resiste el frío, la sequía y da unas lindas flores en invierno y primavera. Este era un árbol de adoración para los paganos. Celebraban el nacimiento del rey Sol, la fertilidad, el respeto a la naturaleza, siendo su copa un lugar donde los dioses vivían; era el universo.

Para qué describir nuestros árboles actuales; o son de plástico, o los crían en fincas para cortarlos y que la casa tenga un árbol “natural”.

Nos hemos apropiado de tantas festividades, creando más consumo, más basura y cada año seremos más habitantes.

San Bonifacio, al parecer, es el patrón de los cerveceros, sastres y de los petroleros.

Ahora entiendo por qué la humanidad está al borde de la extinción.