ONU/UNO

  Columnas

ONU/UNO

"Muchos pensamos que la ONU realmente no nos representa en el mundo actual"

El mundo contempla los cambios drásticos que estamos experimentando y uno de los que no lo está logrando es la ONU. En 1948 proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, con la esperanza de que se puedan prevenir nuevas guerras, pero esa esperanza todavía es un sueño. Muchos pensamos que la ONU realmente no nos representa en el mundo actual. 

Sus acciones quedan sin efecto, sin donantes y cada día tiene menos importancia su presencia en el mundo. Abogan por instaurar un sistema igualitario selectivo donde una mayoría prevalece; no tienen ninguna presencia en los conflictos bélicos mundiales, ni voz ni voto. Una estructura de poder obsoleta, con la misma organización y hermetismo desde hace muchos años, segregando a los países más pobres a cumplir solo objetivos de desarrollo sostenible sin fondos no reembolsables. 

Para muchos países siempre existirá incertidumbre con el financiamiento que necesitan y allí el apoyo que logran es conseguir más préstamos. Esto conlleva reestructurar su deuda a un alto costo social. Todos los miembros de la ONU pagan una cuota a la organización, llegando su presupuesto alrededor de los $ 48.800 millones. Creemos que son necesarios, pero manejan los conflictos desde lejos: la paz mundial con sus misiones, descolonización, derechos humanos, reducción del hambre, que siguen incrementándose a medida que la población sigue creciendo. Una de sus mayores críticas son los fondos buitres: organizaciones financieras que compran deuda soberana en dificultades. En una histórica votación en 2015 por frenar dichos fondos, presentada por Argentina, 136 apoyaron, 41 se abstuvieron y 6 se opusieron. 

Sus intensiones son positivas, pero sus resultados no muy alentadores, sin un impacto mundial y con un presupuesto elevado para mantener una institución en crisis. Refugiados, desnutrición infantil, pobreza mundial, medio ambiente. Los 17 objetivos de desarrollo sostenible no se están cumpliendo con la rapidez que se necesita. La pandemia nos ha enseñado que somos transitorios en este planeta e instituciones que no tienen resultados a corto o mediano plazo deberían reinventarse y buscar la manera de lograr cambios tangibles, y no solo conjugar verbos en infinito.