Arte, cultura y entretenimiento

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Arte, cultura y entretenimiento

El arte puede ser considerado la expresión de emociones, sentimientos, visiones que pasan por un proceso creativo de sintetizar ideas para lograr transmitirla de diversas formas. Su función, en algunos casos, es la construcción de un tejido social, la identidad de un pueblo y hacer que una sociedad logre ser más analítica. El arte cumple la función de reparador de una sociedad, como el volver a introducir a personas privadas de la libertad en una sociedad. El arte logra que lo positivo y lo negativo trate de equipararse, una balanza natural. Las pinturas rupestres fueron realizadas por los neandertales y representaban escenas cotidianas, como la caza de mamuts, que quedaron plasmados hace 65.000 años. En el caso de la cultura, es un conjunto de conocimientos, tradiciones, costumbres que caracterizan a un pueblo. Son un conjunto de procesos tangibles e intangibles y de grupos sociales que se transmiten de generación a generación a fin de orientar las practicas individuales y colectivas.

La cultura informa nuestra forma de ser, creencias y valores, influyendo en nuestros comportamientos. El Ecuador es multiétnico, con profundas tradiciones ancestrales que conjugan en un lenguaje muy diverso con sus tradiciones culinarias, festividades religiosas, arte. Es muy importante el poder conservar estas costumbres para no perder la identidad que nos caracteriza. No todas las costumbres han evolucionado; es el caso de la corrida de toros, la matanza de los delfines en Dinamarca, el festival de carne de perro en China. Desafortunadamente la globalización hace que los pueblos pierdan su identidad, estandarizando la cultura y apropiando otras.

Por último, el entretenimiento es emplear el tiempo libre en diversión y lograr distraerse de la rutina diaria. El internet, el fútbol, espacios que no necesitan mayor concentración ni análisis. En el pasado se manipulaba el entretenimiento como mecanismo de desviar la atención de los problemas políticos y sociales. “Pan y circo”, una crítica del sátiro Juvenal. Los emperadores romanos regalaban trigo y entradas al circo para distraer a los ciudadanos.

Es importante el entender la función de cada concepto y no mezclarlos, porque nos debilitaría como sociedad.