Columnas

Patria y vida

Bien ha hecho el presidente Lasso al levantar su voz pidiendo libertad para Cuba, con un estilo franco, sin enredarse en el clásico vocabulario diplomático

Cuando Fidel Castro llegó a Sierra Maestra, Cuba era el sitio de diversión de Estados Unidos. En La Habana se podía hacer todo lo que estaba prohibido allá: casinos, cabarés, prostitución, etc. Con un grupo de guerrilleros lograron vencer a un ejército corrompido, bajo el mando de un gobierno corrompido. Al iniciar su régimen estableció el paredón, acabando con todos sus opositores. Nacionalizó una gran cantidad de empresas, se apoderó de los ingenios y estableció una especie de conscripción para que la juventud salga a cortar caña como un verdadero acto de patriotismo. Su lema era Patria o muerte.

Con el tiempo se dio cuenta que eso no le alcanzaba para hacer la revolución que él quería. Se declaró comunista y prácticamente entregó su régimen a la Unión Soviética, que vio con mucho agrado arribar a América. Desde ese momento Cuba se abasteció de productos soviéticos, pero tenía que compensar de alguna manera lo que recibía.

El gobernante ruso Krushov decidió retirar el armamento de largo alcance que apuntaba a EE. UU., instalado en la isla, cuando Kennedy lo frenó, sin tomar en cuenta el criterio de Castro.

Desaparecida la URSS, Cuba vivió momentos muy difíciles, pero apareció el líder venezolano Chávez, que a cambio de médicos, entrenadores deportivos y soldados bien preparados para defender al Gobierno, abasteció a Cuba de petróleo.

Obama les ofreció abrir el turismo y abastecimiento de productos sin ninguna condición. Subió Trump y cortó el error cometido por Obama.

Los politólogos sostienen que para que un gobierno domine a un pueblo lo mejor es disminuir o suspender sus necesidades básicas. Así y todo, al cometer el actual Gobierno el error de suprimir o disminuir al máximo el internet y otros productos básicos, no sabemos de dónde sacó fuerzas para protestar. Cambiaron el lema a Patria y vida. Han conseguido la libertad para importar productos necesarios para vivir y un internet limitado. Este es un corto paso de rebeldía que poco a poco irá avanzando y el Gobierno tendrá que ceder: libertad para presos políticos, para comunicarse, para vivir. Consideramos que desaparecido Castro, la nueva generación que se está apoderando del Gobierno y que no vivió la época del castrismo se dará cuenta que debe empezar a abrir sus puertas al libre mercado. Tienen como ejemplo el fracaso de Maduro y el éxito de China, de gobierno comunista con economía capitalista. Sin embargo, siguen pidiendo que se levante el embargo de EE. UU., cuando pueden comerciar libremente con otros países.

Bien ha hecho el presidente Lasso al levantar su voz pidiendo libertad para Cuba, con un estilo franco, sin enredarse en el clásico vocabulario diplomático.