Columnas

El juicio a Trump

El origen de todo está en la denuncia de un funcionario de Inteligencia no identificado, que escribió una carta expresando su preocupación...

Acercándose la campaña electoral, el Partido Demócrata de los EE. UU. tiene que buscar toda clase de armas para derrotar a su rival, el Partido Republicano, liderado por el actual presidente Donald Trump. Se pensaría que el incidente con Irán, que puso a su país cerca de una guerra, habría servido para suspender los problemas políticos internos, pero la política es la política y los asuntos internacionales se ven aparte. Trump pasa a ser el tercer presidente sometido a lo que ellos llaman el ‘impeachment’. Antes lo fueron Andrew Johnson y Bill Clinton, aunque ninguno de los dos fue destituido. Acaba Trump de tener el dudoso honor de unirse a esa lista, luego de que la Cámara de Representantes aprobara la realización de un juicio político en su contra.

La decisión fue adoptada con los votos de la mayoría de legisladores del Partido Demócrata, que controlan la Cámara, y es el resultado de una investigación que se inició en septiembre pasado para indagar si Trump buscó o no ayuda de Ucrania para aumentar sus posibilidades de ser reelegido en 2020. Ahora es en el Senado donde se decidirá su destino.

¿De qué lo acusan? De presionar a Ucrania a que encontrara información perjudicial sobre uno de sus principales rivales demócratas de cara a las elecciones de 2020, Joe Biden, y su hijo Hunter, quien trabajó para una empresa ucraniana cuando Joe Biden era vicepresidente de EE. UU. Trump está acusado de “utilizar” dos cosas como moneda de cambio con Ucrania: 1º. retener $ 400 millones de ayuda militar a Ucrania que ya había sido aprobada por el Congreso. Ello, según los demócratas, supone un abuso de poder: utilizar la presidencia para beneficio político personal en detrimento de la seguridad nacional. Ucrania utilizaba ese dinero para afrontar su conflicto con Rusia. 2º. También está acusado de obstruir la labor del Congreso para el ‘impeachment’, al negarse a cooperar con la investigación.

Las pruebas. El origen de todo está en la denuncia de un funcionario de Inteligencia no identificado, que escribió una carta expresando su preocupación por una llamada telefónica el pasado 25 de julio entre Trump y su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelensky.

La llamada ocurrió poco después de que Trump bloqueara centenares de millones de dólares en ayuda militar a Ucrania. Bill Taylor, embajador de EE. UU. en Ucrania y uno de los dos primeros testigos en declarar ante la Comisión de Investigación del Congreso, aseguró con anterioridad que Trump había dejado claro que la entrega de las ayudas estaba condicionada a que Biden fuera investigado. La Casa Blanca lo niega. Los legisladores demócratas consideran que durante la investigación quedó claro que Trump abusó de su poder, los republicanos aseguran que esa acusación se basa en rumores y conjeturas. En relación con el segundo cargo, se rechazó que la Casa Blanca permita que altos funcionarios acudiesen a testificar ante el Congreso, así como a la negativa a entregar a la comisión investigadora documentos oficiales relacionados con el caso. Trump cataloga desde el inicio este proceso como una “caza de brujas”. “Es todo muy simple. Están intentando detenerme porque estoy luchando por ustedes”, dice Trump.

¿Cuál es el proceso? Para llevar a cabo un ‘impeachment’ se están presentando cargos en el Congreso, que constituyen la base del juicio. La Constitución estadounidense establece que un presidente “será destituido de su cargo si es acusado en juicio político y condenado por traición, soborno, u otros crímenes o delitos graves”. Tiene lugar en dos fases. Los procesos deben ser iniciados por la Cámara de Representantes. La Cámara Baja del Congreso -actualmente con mayoría demócrata- solo necesita una mayoría simple para aprobar un proceso de juicio político, lo que ya ocurrió. De esta forma, el proceso pasó al Senado, donde se está celebrando el juicio.

Durante este proceso los senadores actúan como un jurado, mientras que un grupo de miembros de la Cámara de Representantes tienen el papel de acusadores. El presidente de la Corte Suprema, el magistrado John Roberts, es quien dirige el juicio y está empeñado en que termine lo más rápido posible. Después de que sean presentados al Senado los cargos contra el presidente (abuso de poder y obstrucción al Congreso), deben ser considerados en sesión todos los días, excepto los domingos, hasta la decisión final. Para que haya una condena y Trump sea destituido deben votar en su contra más de dos tercios de los senadores (67 %). En la actualidad, esa Cámara está controlada por una mayoría republicana. La Ley de Sucesión Presidencial de 1947 establece que sería el vicepresidente Mike Pence quien ocuparía la Oficina Oval durante el resto de mandato presidencial si Trump es destituido.

Conclusión. No sé si a la fecha de la publicación de este artículo ya se conozca el resultado del juicio, pero consideramos difícil que Trump sea destituido, teniendo mayoría republicana en el Senado y tomando en cuenta que por seriedad y tradición, es muy difícil que un legislador, sea republicano o demócrata, cambie su voto. En caso de salir airoso, tiene casi asegurada su reelección para cuatro años más.