Columnas

El nuevo mundo

La elección de Lasso transmitió seguridad al mundo y esperanza entre los ecuatorianos, dejando atrás los discursos vacíos del socialismo del siglo XXI, que no aportaron a la prosperidad ni a la solución de la pandemia. Ecuador se ha convertido en un territorio de oportunidades para los inversionistas mientras el resto de los países de la región muestran gobiernos inestables.

No obstante esa ventaja, es importante tomar conciencia de que enfrentamos un mundo diferente. Muchos negocios no van a retornar a la afluencia prepandemia. Los hábitos de los consumidores cambiaron por las experiencias que tuvimos desde el 2020, tanto en la forma de comprar, como por las afectaciones sicológicas generadas por el uso de protocolos de bioseguridad. Un desafío para considerar en los planes de negocios.

Es una época en la que dejamos atrás las instituciones. Las criptomonedas son una salida al control gubernamental de las monedas. DeFi es un escape a Wall Street. Las redes sociales y el streaming son reacciones a los medios de comunicación tradicionales. La educación en casa es una opción ante la educación industrial. El teletrabajo se declara en rebeldía frente a los horarios de trabajo ordinarios. Y así sucesivamente en todos los campos.

La globalización irrespetó las fronteras, y en ese sentido, tenemos que orientar esfuerzos para facilitar el comercio electrónico, el arbitraje internacional, la suscripción de acuerdos comerciales y la atracción efectiva de inversores para crear empleo adecuado.

Es un reto liderar en momentos extraordinarios de transformación. Se requiere un talento especial para innovar e impulsar una economía sostenible, pero si lo logramos seremos potencia.

La Organización Mundial del Comercio afirma que la prioridad para la reactivación es la vacunación. El sector privado está haciendo su parte: donando y aportando conocimiento práctico en la campaña del fideicomiso Unidos por Ecuador. El futuro de un país depende del trabajo en equipo. Al final, todos somos socios.