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José Molina Gallegos | El famoso (in)existente derecho a la defensa

El derecho a la defensa es natural de todo ser humano, es una garantía básica que debemos todos respetar

Históricamente, los humanos hemos desarrollado habilidades de defensa cuando nos sentimos amenazados, atacados o intimidados. Este instinto se agudiza cuando se sabe que no existe una razón válida para sufrir dicho ataque, y no obstante, se lo recibe. Me explico con un ejemplo que creo a todos nos ha pasado: nos encontramos en una reunión entre amigos o familiares y un tercero se cae porque supuestamente tú le pusiste el pie. Sabiendo exactamente que no lo hiciste, automáticamente la reacción será un enérgico: “yo no fui”, porque en efecto no tuviste nada que ver en esa situación, pero se te acusa de haberlo hecho. Lo anterior representa una escena de lo cotidiano que se puede resumir en que siempre se buscará un culpable pese a no existirlo, y ese mecanismo de defensa accionado frente a un ataque queda en el aire, esperando que en algún momento la persona comprenda que no para todo tiene que haber culpables.

Es tan importante la defensa, que ella se plasma como un derecho fundamental que nos cobija a todos, sin importar quién seas, ni a quién te enfrentes (cosa que no entendemos los seres humanos). Así, como abogado en libre ejercicio, me pregunto todos los días: ¿qué pasa cuando intentas defenderte de un gigante que controla su ejército que, en lugar de defender algo por lo que creen, defienden la sumisión? Pues la respuesta es simple: lanzas contra escopetas.

En este sentido: objetividad, no persecución. Pensemos que hoy son algunos las víctimas de esta inexistencia de defensa; mañana, aquellos que dejaron desnudos, sin escudo, sin posibilidad de contraatacar, tendrán como retribución el descubrir cómo se siente no poder hacer nada.

El derecho a la defensa es natural de todo ser humano, es una garantía básica que debemos todos respetar, saber de qué se acusa, contar con los medios para defenderse y buscar la verdad.

Acceder a la información base de la acusación es derecho fundamental, jamás puede ser esta reservada u oculta; debemos entender que la reserva es para terceros, nunca frente a quien es investigado, caso contrario se vuelve a un juicio de la inquisición, en el cual se juzga por lo que se cree y no por lo que digan las pruebas. Seamos sensatos.