¿Al fin entendió Cynthia Viteri?

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¿Al fin entendió Cynthia Viteri?

En el Gobierno hay conciencia de que el sistema de seguridad necesita integrar bases de datos. No solo eso: requiere que esos servicios de seguridad generen un modelo de inteligencia que permita al Estado adelantarse a los eventos

Cynthia Viteri operó un cambio en su discurso sobre la inseguridad. Aún es difícil evaluar si al fin entendió que el país no tiene un sistema integral de seguridad y lo está estructurando, o si su reciente actitud responde al inmenso costo que pagó en la opinión por sus bravatas y salidas destempladas. El hecho cierto es que decidió trabajar conjuntamente con el Gobierno y compartir las bases de datos del Municipio para combatir la delincuencia.

La alcaldesa de Guayaquil pasó de politizar el tema, en la forma pueril que lo venía haciendo, a afirmar que “es preciso mantener fuera de la discusión política y de la campaña electoral los temas de seguridad”. Una conclusión obvia que ella se negaba a admitir.

Pasó de endosar la responsabilidad total de la seguridad al Gobierno, so pena de que constitucionalmente tiene esa competencia, a aceptar participar en la mesa de seguridad de la ciudad. Es apenas lógico, porque seguridad y amenazas están directamente relacionadas y cambian según la ciudad o la región. Y así como es imposible aplicar uniformemente un plan nacional, es inviable aplicarlo en una ciudad, en forma diferenciada, sin la plena participación de sus autoridades.

Viteri Pasó de ironizar (“cuándo se dejan de reunioncitas; en los escritorios no se combate la delincuencia”) a designar un enlace suyo, el presidente de la Corporación de Seguridad Ciudadana, para que se siente con el Gobierno y participe en la elaboración de la estrategia para enfrentar los flagelos de violencia que afectan al país y, con mayor crudeza, a Guayaquil. Es una buena noticia porque la política de seguridad exige un sistema en el cual intervienen e interactúan los organismos de seguridad y de información que suministran insumos a las autoridades en tiempo real. Y eso no se logra sin acuerdos políticos entre las autoridades nacionales y los gobiernos seccionales.

Viteri y el ministro del Interior, Patricio Carrillo, hablaron en su reunión en Guayaquil de integrar algunas bases de datos municipales (Registro de la Propiedad, Registro Civil y Catastro…) y policiales (antecedentes judiciales, huellas digitales, permiso de armas…). En realidad, esa integración no debe ser exclusivamente con un municipio. Los Estados, en este caso, necesitan además la información de instituciones como la Unidad de Análisis Financiero y Económico, UAFE, el Servicio de Rentas Internas, SRI, el ECU-911…

En el Gobierno hay conciencia de que el sistema de seguridad necesita integrar bases de datos. No solo eso: requiere que esos servicios de seguridad generen un modelo de inteligencia que permita al Estado adelantarse a los eventos; en Ecuador, sigue siendo reactivo porque la integración necesaria fue desmantelada y usada políticamente por el correísmo. Se entiende que esa estructura de seguridad está en curso bajo la responsabilidad política de Diego Ordóñez, secretario nacional de Seguridad Pública.

Se entiende que ese centro de mando y coordinación debe evaluar amenazas, trazar estrategias y, en función de ellas, determinar la logística requerida. Armas y otras capacidades operativas se adquieren no en función de cada unidad o fuerza sino del sistema de seguridad adoptado. La tecnología es la gran aliada de esta tarea sofisticada que impone, entre otras cosas, control de las fronteras, puertos, aeropuertos, vías y calles. Tarea que impone, como medida básica, extender la red de cámaras en el país.

No se sabe si Cynthia Viteri entró al fin en la dinámica compleja de la seguridad. En todo caso, su posición razonable abona para que esta, que es una urgencia nacional, fluya mejor.