Premium

José De la Gasca: Un juez con corona

Avatar del JOSÉ DE LA GASCA

¿Son, acaso, para el juez Rivera, los tiempos electorales los que definen los tiempos de la justicia?

Tal parece que cuando se llega a ser juez de la Corte Nacional de Justicia (CNJ), el cargo viene con privilegios. A ninguna otra conclusión se puede llegar cuando se mira de cerca las actuaciones del juez nacional Luis Rivera. A él no le aplican las reglas procesales ni sus tiempos. Sus decisiones no las revisa nadie, sino que se ratifican por la negligencia de otros. Su nombre estuvo en la ‘Saqui-terna’ para presidir el Consejo de la Judicatura (CJ) -junto con Wilman Terán- y, por si fuera poco, el ‘Consejito’ de la Judicatura, recientemente, lo benefició con la ampliación de su periodo como juez.

Uno pensaría que alguna gracia debe tener Rivera para acomodarse tan bien… o más bien, algunas ‘gracias’ hace. Rivera exoneró de toda culpa a los 18 procesados por la contratación de los helicópteros Dhruv. Sí, ese caso de corrupción -teñido por la sombra del asesinato del Gral. Gabela- quedó en nada porque otros jueces de la CNJ se olvidaron de que el tiempo es oro en la tramitación de recursos de apelación de sobreseimientos. Así, dejaron dormido el expediente por más de 60 días y listo, otro caso de conmoción nacional a la impunidad. Rivera la sacó ‘gratis’, pues al caerse el recurso, también se cayó la oportunidad de revisar su actuación y habilitar su control disciplinario. Aquí nadie dio puntada sin hilo.

Cosa parecida pero más descarada hizo Rivera en el caso penal contra los vocales del ‘Consejito’ de la Judicatura. No tuvo empacho en ‘hacerse el loco’ con la petición de formulación de cargos de la fiscal general y demoró la convocatoria a audiencia el tiempo que le dio la gana (o que convenía). Recién esta semana, después de los resultados electorales, Rivera dio paso al pedido y convocó. ¿Por qué? ¿Qué esperaba? ¿Son, acaso, para el juez Rivera, los tiempos electorales los que definen los tiempos de la justicia?

Esta semana les cayó el hacha del prevaricato a dos (anti) jueces: a John ‘El terrible’ Rodríguez y a ‘Bad Banny’ Molina.

Esto debería recordar a todos los jueces, incluido Rivera, que la cárcel es una inexorable contracara del abuso de sus cargos.