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Jorge Jalil: Benitomanía

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Benito podía hacer historia por grandeza, no por trinchera

El Super Bowl siempre ha sido un espejo: no refleja a ‘Estados Unidos’, refleja a los Estados Unidos. Por eso tiene sentido -y es saludable- que un puertorriqueño como Bad Bunny ocupe uno de los escenarios más grandes del planeta. La herencia latina no es un adorno folclórico; es parte del ADN de la potencia que compra, vota, trabaja y canta en dos idiomas. Aplaudir esa presencia es justo y necesario.

Pero la representación no puede convertirse en coartada para ignorar al resto del estadio. El ‘halftime show’ no es un concierto íntimo ni un manifiesto identitario: es una vitrina diseñada para unir a un país, aunque sea por doce minutos. Y ahí la Benitomanía tropezó. Hubo momentos de fuerza, sí, pero también la sensación de un show pensado más para ‘los míos’ que para ‘los nuestros’. Cuando millones de estadounidenses ya llegaban predispuestos -por desconocimiento o prejuicio-, la noche pedía algo más que reafirmación: pedía estrategia.

Se perdió una oportunidad clara de cautivar ese mercado sin renunciar a la esencia. Integrar artistas, símbolos o relatos de la cultura estadounidense para equilibrar no es ‘venderse’; es entender el formato. No basta con sacar a Lady Gaga como comodín. El espectáculo necesitaba más diálogo, un hilo narrativo que le diga al fan de Kansas o de Montana que esto también le pertenece, aunque no hable español ni conozca el ‘setlist’.

Además, el show pareció pensado más para la cámara que para el estadio. Coreografías cerradas, encuadres diseñados para televisión y momentos que solo tenían sentido en primer plano dejaron a muchos asistentes como espectadores secundarios. El Super Bowl también se gana en vivo, haciendo vibrar a quienes pagaron por estar ahí.

Lo más llamativo fue el enfoque sobre Puerto Rico. En lugar de afirmar con orgullo que Puerto Rico es América -y que ser boricua no compite con ser estadounidense-, se eligió subrayar diferencias y hasta comparaciones forzadas, como con Hawái, que terminan separando lo que se podía coser.

Benito podía hacer historia por grandeza, no por trinchera. Representar es incluir. Y el Super Bowl, por definición, se gana ampliando la cancha.