Prevención, rehabilitación y reinserción (III)

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Prevención, rehabilitación y reinserción (III)

Esperemos que a este esfuerzo monumental se unan todas las fuerzas públicas seccionales, la empresa privada, la fuerza médica del país, la Iglesia y la sociedad completa...

Se atribuye a René Lenoir, haber acuñado el término exclusión social. A principios de los años 50 se empieza a mencionar la reinserción como un derecho humanitario para los grupos sociales entre los que se incluyen los adictos rehabilitados. La reinserción social se define como el proceso de trabajo y acompañamiento profesional que promueve la búsqueda y reubicación del excluido en el contexto social. Comienza con la aplicación de programas en los que debe participar la propia familia y personas cercanas que han de mostrar su apoyo a la persona que ha conseguido desintoxicarse. Su presencia en este proceso es fundamental y el hecho de no juzgarla por sus errores será básico para su reincorporación en la sociedad de manera natural. Muchos autores coinciden en que el proceso, que se inicia desde el tratamiento para abandonar o reducir el consumo, hasta la integración plena del usuario en la comunidad como individuo pleno de derechos y responsabilidades, es un largo y tortuoso camino que hace de la reinserción una tarea difícil y penosa. Hay que superar tremendos obstáculos, como la necesidad de mantener un periodo prolongado de abstinencia, la desvinculación familiar existente, el estado de salud deteriorado, el impacto que las drogas han tenido en la vida del usuario por el mayor o menor grado de severidad o dependencia alcanzado y la carencia o pérdida de habilidades sociales que tiene lugar cuando el inicio en el consumo ocurre a edades tempranas.

El Estado ya ha anunciado la implementación de programas completos de prevención, rehabilitación y reinserción, que lograrán la devolución de la vida a niños, jóvenes y adolescentes ecuatorianos, al igual que a sus familias, programas que salvarán la vida de la parte afectada de la juventud ecuatoriana, que lo necesita y clama por ayuda. Esperemos que a este esfuerzo monumental se unan todas las fuerzas públicas seccionales, la empresa privada, la fuerza médica del país, la Iglesia y la sociedad completa, en un trabajo conjunto, humanista y de gran proyección de patria, que culmine en la erradicación de este mal que nos está hundiendo como nación.