Columnas

Joaquín Hernández: Balada para un loco

Algo tienen en consenso los diferentes analistas sobre el nuevo presidente: su nombre y el del futuro de la Argentina están por el momento unidos

En los agitados días anteriores a la toma de posesión de Javier Milei de la presidencia de la República en que se amontonan rumores, novedades, sorpresas y por supuesto amenazas, Carlos Pagni ha destacado en un artículo de La Nación, como rasgo más notorio del nuevo presidente, la confianza en sí mismo. La va a necesitar. El viernes pasado, el Financial Times señaló los desafíos que le esperan al presidente bajo el admonitorio título “La pesadilla económica que le espera al argentino Javier Milei”: gasto excesivo crónico, caída del peso argentino, inflación obstinada, pasivos crecientes y los hábitos culturales del dinero.

Esta confianza se muestra en el cuidado extremo que tiene Milei en preservar su autoridad personal y por ende su preocupación por comunicarse directamente con la opinión pública. Además, necesita un equipo de gobierno competente y conseguir apoyo político para sus reformas. El presidente carece de fuerza propia, tanto en la cámara de diputados como en la de senadores. Milei necesita urgentemente aprobar leyes que pongan fin al estancamiento. Sus alianzas políticas deben incluir a la mayoría de los sectores de la oposición, tanto del peronismo no kirchnerista como de Juntos por el Cambio (JxC). Sea por estrategia de Milei o a consecuencia del terremoto político que ha producido su victoria, no negociará con grandes bloques partidarios sino con grupos pequeños en que se han fragmentado los movimientos. En el primer caso se encuentran peronistas no kirchneristas, como el cordobés Juan Schiaretti, en cuya provincia Milei obtuvo el 75 % contra el 25 % de Massa, o el de Daniel Scioli, embajador en Brasil, interlocutor de Lula. Trabajar con grupos pequeños cuesta más trabajo y tiempo, pero eso permite alcanzar coincidencias personales y no relativas fidelidades, sujetas a la disciplina de partido.

Algo tienen en consenso los diferentes analistas consultados sobre el éxito o el fracaso del nuevo presidente: su nombre y el del futuro de la Argentina están por el momento unidos. Como concluye Bruno Binetti en ‘Foreign Affairs’: “Si Milei fracasa, como muchos antes que él, Argentina no podría tener otra oportunidad como esta en muchos años”. “Quereme así piantao, piantao, piantao/ Abrite los amores que vamos a intentar/ la mágica locura total de revivir”.