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Si gana un detractor de la minería, automáticamente desaparecerá el único verdadero puntal de crecimiento económico identificado.

Todo el mundo anticipaba desde hace años que el gobierno y la economía encajarían mucha plata de la minería. Pero esa deseada prosperidad ha sido lenta en llegar. Lenta y relativamente silenciosa, pues el 2020 cerrará con un crecimiento del 12 % del PIB minero, cifra nada negligible a la luz de la pandemia.

Las grandes mineras del mundo están aquí. Los grandes proveedores de insumos para la minería se asentaron aquí hace tiempo ya. La verdadera explotación, en cambio, recién empezó hace poco.

Dice el Banco Central que la Minería será el principal sector dinamizador de la economía ecuatoriana en 2021. Apunta a que su crecimiento alcanzará el 16 % en 2021, largo por encima de los sectores que le seguirán el paso: acuacultura (8,3 %), enlatados y conservas de camarón (7,6 %), (4,3 %); banano, café y cacao (3,7 %); seguidos recién por el petróleo que verá un 3,5 % de crecimiento. Tal vez sabe el BCE algo que no sabemos el resto de los ecuatorianos, como para afirmar eso será así; o tal vez está simplemente lanzando ideas. Fuentes oficiales como el número de concesiones mineras no son el factor importante para pronosticar, como sí lo es el nivel de avance de la explotación; la maduración y la consecución de volúmenes sostenidos llega lentamente, muchos años después de arrancar un proyecto.

La otra es que un país como el nuestro, con una cultura de atado de cangrejo, se presta para que cada quien jale para su lado y la conflictividad social reine alrededor de la minería. Si bien es una industria altamente regulada y conflictiva, no es menos cierto que los riesgos políticos y la incertidumbre de nuestros países son ya poca cosa luego de los aprendizajes de la COVID-19. Ya hay incluso entre los candidatos presidenciales opositores confesos a esta industria.

Si fuere verdad lo que el Banco Central pronostica, que el potencial minero ecuatoriano empezará a materializarse en 2021, dependerá de quién gane las elecciones del año entrante. Si gana un detractor de la minería, automáticamente desaparecerá el único verdadero puntal de crecimiento económico identificado.