Columnas

No positivo

Una negativa rotunda a los desmanes de octubre hubiera significado una afirmación del respeto y de la paz.

Algunas personas saben decir que no mejor que otras. Negarse sin dañar relaciones es un talento útil en estas épocas: al compatibilizar compromisos familiares, al cancelar una cita para evitar el tráfico, al frenar la carrera de los regalos o la pesada dieta de varias semanas festivas. 

Decir que no es igual de importante en la política. Dar negativas que eviten el ‘impasse’ es mucho, pero mucho más que los histriónicos votos legislativos y los consabidos tuitazos.

Tan importante debe ser para la sociedad este tema que el mismísimo William Ury le dedicó su guía El poder de un no positivo.

Según él, cada vez que usamos la palabra “no” lo hacemos para proteger un interés superior. Por ello decimos que no a la persona que nos requiere en un tiempo o espacio reservado para la familia o para nosotros mismos. Es por eso que le decimos que no al peligro: para protegernos nosotros mismos o a nuestros seres queridos. El no que pronunciamos tiene siempre oculta otra cara: la del “sí” que buscamos garantizarle a ese interés superior. 

Una negativa rotunda a los desmanes de octubre hubiera significado una afirmación del respeto y de la paz. El no a los indígenas que buscaron legitimarse en un declarado 7 % de la población lleva subyacente, acaso lo olvidamos, un si al 93 % de los ecuatorianos. Al igual que todos debemos aprender a decir que no en nuestra vida privada, también debemos exigirlo de nuestros políticos.

Para ello sugiere Ury que nos imaginemos cada no que pronunciamos cómo si fuera un árbol. Las raíces serán aquel interés que queremos proteger, aquello que es importante para nosotros y que justificará la negativa. El tronco será el no, tan largo como sea posible, fundamentado en las raíces en las que se sostiene. Por último, las ramas, que son la oportunidad vislumbrada a futuro: deberá llevar opciones positivas para no quedarnos en la lacerante negativa. 

Ojalá nuestros políticos aprovechen estos días para practicar sus “no positivos”. Justamente porque el año 2020 pinta duro es que debemos exigirles que sepan proteger nuestro interés superior.