Columnas

Estrategia de comercio electrónico

Si las autoridades salientes prefirieron fijarse en las frutas y no en el bosque, ahí está una oportunidad para quienes dicen venir a hacer una diferencia para el futuro de la economía’.

En cuestión de comercio electrónico, algunos se están comiendo la fruta mientras ignoran -no sé qué tan expresamente- el bosque.

Hace pocos meses el Gobierno y la empresa privada lanzaron su Estrategia Nacional de Comercio Electrónico. Tema tan o más importante que cualquier política productiva, a la luz de la nueva economía, presidieron el discreto esfuerzo los Ministerios de Telecomunicaciones y de Comercio y Producción, en ausencia de sus titulares.

La estrategia se concentra en los pedidos a domicilio, las compras por internet, los pagos digitales, etc. Su alcance depende entonces de qué tan amplia o estrechamente se definió “el comercio”. Las economías que crecen propician transacciones electrónicas para una pluma al igual que para un inmueble; acá ni por enterados.

15 veces creció la facturación de los comercios que saltaron a la virtualidad en pandemia. Pero nada en absoluto se dice sobre las industrias que sin ser comercio minorista, requieren igual o más de un impulso público-privado para salir de la era de las carretas. Es allí donde el impacto económico es dramático.

Botones de pago, sitios web, gestión logística, catálogos y otros conforman el texto de “la Estrategia”. Pero nada dice de cómo transitar a toda la economía hacia rieles digitales.

Más personas tienen celulares que las que tienen vehículos propios, pero tanto o más importante para la recuperación de la economía ecuatoriana es que la industria automotriz, incluidas las compraventas y prendas de vehículos y maquinarias se suban a los rieles digitales. Más personas tienen vivienda propia (63 % de los hogares) y compran sus doras por internet, pero para arrendar, transferir un bien o para hipotecar su inmueble, deben bajarse de los rieles digitales y regresar a la era de las carretas.

La estrategia de comercio electrónico del gobierno entrante debe ser globalizante, garantizando que toda transacción pueda ser hecha en minutos, como es propio del comercio electrónico, desde la comodidad del hogar, indistintamente de la industria particular. La tecnología existe: hay que ver el bosque.