Columnas

La dimensión oculta

'Una vez más no ha bastado la amenaza de la fuerza estatal para contradecir arraigados patrones
culturales’.

Como animales que somos, nos cuesta esto del distanciamiento social. En varios lugares ha sido imposible encerrar a la gente. Una vez más no ha bastado la amenaza de la fuerza estatal para contradecir arraigados patrones culturales. Y que no solo en la Costa ecuatoriana, sino por todo lado, trascienden la indisciplina.

Por qué sorprendernos si junto a una herencia cultural milenaria, la humanidad nos reconoce a los latinos patrones de relacionamiento específicos: calurosos, cercanos, bulliciosos... ¿O acaso el beso entre varones en el fútbol o la imagen del encuentro de la familia ampliada tienen algo en común con la venia oriental o el hogar nuclear nórdico?

Por eso luce hoy premonitoria la obra de Edward T. Hall sobre el espacio, la distancia física y la percepción y empleo de los mismos que hacemos las personas. La “proxémica” de Hall caracteriza los espacios de vida que hoy se manifiestan en la más fácil o difícil distancia personal, en la distribución de áreas en casa o en el recurso necio al espacio público.

No es coincidencia que me haya llegado hace muchos años su obra de manos de un arquitecto: el profesional responsable de crear los espacios en los que las personas realizamos nuestra vida, a la vez y por separado pública y privada, pariendo la cultura urbana moderna.

Antropólogo, Hall terminó su vida asesorando al servicio exterior norteamericano en negociaciones interculturales. Guiaba la comprensión del espacio como mensaje. Su obra incluye tesis sobre la invasión voluntaria o involuntaria del espacio social -recordándonos las densamente pobladas e interconectadas zonas del norte italiano, Madrid o Nueva York- y de la relación clima-espacio, señalándonos patrones culturales de una granularidad increíble.

Esta pandemia nos invita a revalorizar la proxémica y a recuperar la comprensión sobre nuestra cultura y su íntima relación con el espacio que ocupamos individual y colectivamente. Empresas, Gobierno, urbanistas, academia, más que empobrecernos en la distinción regionalista, con Hall podemos prepararnos para la era pos-COVID19.