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¡Qué campaña!

"Según las preguntas que decida calificar, el CNE decidirá lo que hablaremos durante la campaña"

Nebot que no se lanza a presidente pero se hace un proceso electoral propio. No tiene que competir con quienes no quiere competir; mantiene su influencia jugando en una cancha que él mismo dibuja, la de la consulta.

Si recordamos que el verdadero poder del correísmo nació con una consulta, es claro que la estratagema de Nebot pudiera ser más determinante para el futuro del país que la propia elección presidencial. Mientras escribo me entero que su proyecto de consulta incluye 11 temas con anexos y obligaría al CNE a imprimir papeletas del tamaño de una sábana.

Entrevistado esta semana un líder del PSC y precandidato anunciado, se hacía espacio para confirmar que los tiempos dan y que la consulta puede suceder junto al próximo proceso electoral. Por lo demás se podría decir que una vez calificadas las firmas, los temas de la campaña presidencial competirán, en el mejor de los casos, con los de la consulta.

Según las preguntas que decida calificar, el CNE decidirá lo que hablaremos durante la campaña. Si son calificadas las 11 de Nebot, los próximos meses estaremos concentrados en la maximización de penas para violadores, la transparencia en fondos del IESS, la automatización de asignaciones a universidades, municipios y consejos provinciales, créditos y asistencia en el agro, entre otros cuantos. Ahí es cuando provoca ya mejor ni votar por presidente y asambleístas y concentrarnos más bien en hacer unas cuantas consultas más, sin espacio al tonteo: sobre corrupción, eliminación de trámites, sobre la apertura y modernización de nuestra economía, incluida la ineludible transición digital, en fin.

Siguiendo la tónica de esta que se avecina como una campaña presidencial enmarcada por una consulta popular, podríamos ponernos innovadores. Podríamos incluso evitar las elecciones presidenciales y votar por los temas por los que queremos votar y luego volver a votar por ellos hasta que obtengamos los resultados con los que nos sintamos satisfechos como sociedad. Pero tal vez para eso tendríamos que escoger a personas que organicen las votaciones, contraten sistemas y procesos y volveríamos a estar como estamos.