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El CAL

"Muy raro el ir y venir entre Presidencia y el CAL sobre el proyecto “urgente” para proteger la dolarización"

Al igual que la primera marcha del motor exige superior potencia que las demás, romper el ‘statu quo’ requiere más esfuerzo que mantenerlo. Y esa es la ventaja con la que juegan los guardianes de que las cosas se queden como están.

En la Asamblea finalmente pasó la “calificación” del Consejo de Administración Legislativa (CAL) un proyecto con carácter urgente, el segundo o tercero que le devuelven en su mandato al presidente. La tercera fue la vencida, incluso cuando las dos primeras devoluciones apenas lucen legales: ¿o no contradice el espíritu mismo de un proyecto económico urgente que 7 legisladores puedan devolverlo hasta que sea de su agrado? Bastantes y sesudos argumentos legales han circulado sobre esto.

Llamado políticamente “para la Defensa de la Dolarización”, el proyecto enfrenta ahora desafiantes escenarios. Si la Asamblea no lo tramita en un mes, entrará en vigencia el 24 de abril por el Ministerio de la Ley. Podría entrar en vigencia si el presidente, al recibirlo hasta ese día ajustado por la Legislatura, decide mandarlo a publicar sin hacer uso de su facultad de veto.

La demora impuesta por el CAL y aceptada por el Gobierno al inicio de un trámite urgente no es gratuita. Cuando la campaña electoral enfrenta opiniones sobre el sistema económico y la dolarización, dejar aprobado el proyecto hubiera parecido absoluta prioridad para un gobierno que se dice contrario al modelo correísta, ni se diga para un CAL con minoría correísta.

Si el presidente decide realizar cambios, cosa harto probable, tiene un mes más -esto es hasta el 24 de mayo, día de posesión presidencial- para enviar su veto a la Asamblea. A su vez la Asamblea tendrá un mes más para dejarlo entrar en vigencia por término de plazo, allanándose o ratificando sus textos con mayoría calificada.

Para esos días el renovado ‘quorum’ legislativo correísta, buscará hacer con el proyecto lo que sus voceros ya han anticipado: eliminarlo. Para ello le faltará una mayoría calificada (91 votos), posible solamente con una coalición que abarque al menos dos o tres movimientos más. Para esos días estará 100 % a prueba el ‘statu quo’, del que ya vemos quiénes son protagonistas.