Una simple historia de Navidad

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Una simple historia de Navidad

"...después de haber vivido siempre una vida responsable, decide terminar su existencia en Nochebuena, producto de problemas económicos"

El espíritu de estas épocas navideñas se presta como para que escribamos acerca de temas menos mundanos de lo usualmente habitual en esta columna. Por consiguiente, y en uso de mis libertades personales, advierto que voy a permitirme escribir por esta vez -si mi editor lo admite- una simple historia de Navidad, sin hacer mayor análisis posterior; así de fácil y sencillo.

Ejerciendo entonces esta autootorgada licencia navideña, quisiera referirme a la película de 1946, Qué bello es vivir -It’s a wonderful life-, considerada un clásico del cine estadounidense.

La trama de esta película es acerca de un individuo, George Bailey, quien después de haber vivido siempre una vida responsable decide terminar su existencia en Nochebuena, producto de problemas económicos.

Bailey había salvado de niño a su hermano de morir ahogado en un lago y también, trabajando en una farmacia, había evitado que accidentalmente se envenene a un niño. A la muerte de su padre le tocó tomar el mando del pequeño banco familiar, sacrificando su vida personal y familiar por atender desde joven sus obligaciones. Incluso cancela sus estudios y su luna de miel para poder atender las necesidades del banco y apoya a muchos a financiar la compra de casas en el nuevo vecindario del pueblo.

Por descuido del tío Billy, se traspapela un dinero que ponía en riesgo la estabilidad del banco y pensando que este quebraría, Bailey toma la fatídica decisión de acabar con su vida en Nochebuena.

Para evitar el fatal desenlace, el ángel de la guarda de Bailey, llamado Clarence, decide bajar del cielo para tratar de convencerlo de que desista de la idea.

El ángel Clarence, inteligentemente, decide inducirle un sueño a Bailey, donde tiene la visión de qué hubiera sido el mundo si él no hubiese nacido.

Bailey logra ver que el banco familiar había quebrado a la muerte de su padre, pues no había habido alguien que lo atienda. El barrio que había prosperado con la construcción de viviendas se había vuelto uno de mala muerte. Había bares, cabarés y un cementerio donde pudo atisbar la tumba de su hermano quien, al no existir Bailey, había perecido ahogado. Por último, logra ver al tío Billy en un manicomio, a su madre en un asilo y a su mujer, quien nunca se casó ni tuvo hijos.

Convencido finalmente Bailey de que Clarence era su ángel de la guarda y de que su vida había valido la pena, le ruega a Dios que le devuelva la vida. Al acceder Dios, Bailey regresa jubiloso a su casa deseándole feliz Navidad a todo aquel que se cruzara en su camino. Al llegar a casa ve a su mujer, sus hijos, madre y tío sanos y felices, y con la extraordinaria noticia de que las persona, a las que había desinteresadamente servido durante su vida, habían recogido dinero para cubrir lo extraviado y salvar al banco.

En ese momento de extrema felicidad escucharían repicar una campana en el árbol de Navidad que -según la hija de George que no conoció a Clarence- sucede cuando un ángel se ha ganado sus alas en el cielo.

Ojalá puedan ver y apreciar como yo, esta inspiradora película estas Navidades. Hasta tanto y sin más por ahora, espero que pasen una muy feliz Navidad en familia, con responsabilidad y en paz.

¡Hasta la próxima!