Columnas

Serpientes y demonios

"Solo nosotros podremos este siete de febrero venidero evitar dejarnos llevar por las penumbras de la envidia, la frustración y el complejo de serpientes y demonios..."

El Génesis -de autor anónimo- es el primer libro histórico de los muchos que conforman la Torá judía y el Antiguo Testamento de la Biblia cristiana. En él se relata la versión judeocristiana del inicio de nuestra vida terrenal creada por Dios en apenas siete días.

Dios comenzaría haciendo la luz, queriendo quizás exaltar el bien, el conocimiento y la verdad, para luego continuar creando los mares, la tierra, los cielos, los árboles, las plantas, los días, el sol, la luna, las estrellas, los peces y los animales -la serpiente es particularmente nombrada- para terminar con el hombre, el único creado a su imagen y semejanza. Dios había creado el Edén y había podido constatar a diario que su obra era buena, por lo que finalmente descansó el séptimo día.

El hombre -rey de la creación- era feliz en el Paraíso, pues era libre de hacer lo que quisiera, salvo una condición que Dios le impuso desde siempre y hasta siempre: estaba prohibido de comer de los frutos del árbol de la ciencia del bien y del mal, so pena de simplemente morir. Una muy sencilla regla a seguir por la que probablemente no valdría la pena arriesgar el Jardín del Edén.

Para la mala suerte de Adán y Eva -y la de su descendencia que nos incluye- apareció la representación viva del demonio: la serpiente. Este artero y astuto reptil terminaría tentando con engañifas a Eva y la persuadiría a que coma del fruto prohibido, sirviendo a su maestro Satanás. Esta desobediencia le costaría a Adán y Eva el ser expulsados del Jardín del Edén y a la serpiente el ser maldecida y condenada a arrastrarse en su vientre por el resto de su vida.

Teniendo una elección presidencial ‘ad portas’, han aflorado como siempre una serie de candidatos y propuestas variopintas donde el baratillo de ofertas demagógicas se trasmite tal pandemia electorera. Y si bien hay sin duda propuestas político-electorales serias, también hay planteamientos que son realmente bazofia.

Escuchar a candidatos endosar y defender la irresponsable propuesta legislativa de una renta básica universal de 400 dólares “digitales” a los más vulnerables o hablar de una desdolarización amigable, aparte de cantinflesco, es una demostración de que las serpientes son capaces de sostener cualquier disparate con tal de complacer a sus demonios. Es que las serpientes seguirán siendo serpientes, y los demonios seguirán siendo demonios; las primeras malditas y arrastrándose sobre sus vientres y los segundos representando los antivalores de esos políticos-zombis dispuestos a destruir generaciones con tal de mantenerse vigentes.

Solo nosotros podremos este siete de febrero venidero evitar dejarnos llevar por las penumbras de la envidia, la frustración y el complejo de serpientes y demonios porque, aunque no todos seamos creyentes, reconozcamos la sabiduría del inicio de toda las cosas en el Génesis 1:1-4: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Haya luz; y hubo luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas”.

¡Hasta la próxima!