Trump 4EVA

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Trump 4EVA

¿Será que en su siguiente período enmendará la Constitución? Difícil.

Una vez absuelto del juicio político, Donald Trump subió una animación que resumía lo siguiente: Trump 2028. Trump 2032. Trump 2056. Trump 3000. Trump 4000. Trump 4EVA (para siempre). Está claro: ganó, no dejó lugar a dudas. La primera objeción a esta pieza propagandística es: ¿lo de para siempre en Estados Unidos se puede? La respuesta es negativa. La Constitución no lo permite. ¿Será que en su siguiente período enmendará la Constitución? Difícil. A pesar de la figura apasionante del presidente, Estados Unidos aún posee una cultura democrática, que mira con recelo la reelección indefinida. Eso es de esos países del Medio Oriente que tanto combaten, o de los países latinoamericanos socialistas que tanto critican. Además, considerando el contrapeso de poder en la Cámara y el Senado, una propuesta así tendría muy pocas oportunidades. Con esto en mente, el mensaje puede ser interpretado de dos maneras: (i) Trump puede irse, pero su legado lo sobrevive. Estemos claros que el Partido Republicano construye el día de hoy su identidad desde Trump. Un personalismo tan marcado como el suyo ha logrado que los estadounidenses definan al partido a partir de lo que Trump cree y actúa. Esto implica tanto los valores que defiende (fondo) y la manera en la que lo hace (forma): frontal y atropellador con la oposición. En otras palabras: quien le siga a Trump deberá seguir su línea y estilo. No solo ha definido a su partido, sino a su contrario. Los demócratas deben constituirse como lo opuesto al presidente, capitalizando los principios que Trump y los republicanos desechan. Los ha empujado a lo radical de la izquierda americana. Solo así entendemos que un candidato como Bernie Sanders tenga posibilidad. Hoy se encuentran más polarizados que nunca. (ii) Hay una lectura más literal del mensaje: no es que Trump va a perdurar en su legado, sino que después de culminado su período, el siguiente candidato sea su hijo: Donald Trump Jr. Su presencia política no ha pasado desapercibida. ¿Convertir a EE. UU. de democracia a virtual dinastía? Bueno, estemos claros que Trump siempre ha mostrado delirios de realeza.