Columnas

Quédate en casa

'Cuando nos preguntemos cuánto falta, pensemos en los padres en campos de refugiados que no pueden darle esa respuesta a sus hijos'.

Habrá tiempo después para las críticas. En este momento y espacio solo quiero decir gracias. Primero a mi gobierno. Gracias a Otto, por ser el capitán, nuestro puerto seguro en esta tormenta. Gracias por no tomarse la situación a la ligera. Fui una de los tantos que no pudo llegar a casa antes de que la cerraran. Y aplaudo desde mi ventana las medidas que del otro lado del mundo se tomaron. Gracias por ayudar al resto desde tu metro cuadrado. Por subir tu rutina de ejercicios, subir un tutorial ‘online’ que usualmente cobras. Gracias por la música que hiciste y compartiste. Gracias a los profesores que se desconectan de su realidad para dictar su clase virtual. Sus alumnos lo recordarán siempre. Gracias por subir incluso un momento de tu rutina, ese destello de normalidad tranquilizó la angustia de alguien. En fin, gracias por pensar en el otro. De pie a quienes están en la línea de batalla. A la enfermera cansada, que quiere ir a casa pero está cumpliendo con su deber. Al doctor que quiere llegar a abrazar a sus hijos, pero antes se asegura de no ser una amenaza. Gracias a quienes atienden en el supermercado, trataremos de ser más gentiles con ustedes hoy. Gracias a quienes están asegurando que se mantenga el orden público. Y también a ti, que te llegó una noticia falsa o no confirmada, y en vez de destrozar la reputación de alguien o invadir su privacidad, decidiste no enviarlo. Pensaste antes qué bien iba a hace, y si el resto realmente necesitaba escucharlo. En tiempos de miedo, mantener la calma es heroísmo. Cuando nos cansemos del encierro, pensemos que podemos prender la luz y escuchar música y no tenemos que permanecer en silencio entre sombras porque somos perseguidos, como tantas veces grupos de la humanidad han tenido que hacer. Cuando nos preocupemos de racionar nuestros recursos, recordemos cómo vivían familias antes de esta crisis. Cuando nos preguntemos cuánto falta, pensemos en los padres en campos de refugiados que no pueden darle esa respuesta a sus hijos. Cuando extrañes a los tuyos, recuerda que el estar separados nos hizo ver cuánto nos necesitamos. Un abrazo grande a todos.