Columnas

Persona del año

Greta Thunberg fue escogida persona del año por la revista Times. Nació en Estocolmo. Hoy cumple 17 años.

Greta Thunberg fue escogida persona del año por la revista Times. Nació en Estocolmo. Hoy cumple 17 años. Empezó su activismo ecológico a los 15. Sola. Con un cartel y un impermeable amarillo se sentaba por horas afuera del Parlamento sueco. Inició así su huelga escolar por el clima. Faltó todos los viernes a clases para protestar. Y comenzó el “efecto Greta”, ante el símbolo de acción y rebeldía que ella fue construyendo. 

Fueron sumándose a su causa decenas, cientos, miles. Los medios de comunicación y los aparatos políticos no pudieron resistirse. No hubo cumbre a la que no fuera invitada, entre esas la de NY, adonde -como parte de su compromiso con su imagen y valores- decidió trasladarse en velero y no en avión. Más disrupción simbólica; se iba construyendo la leyenda. “No quiero que tengas esperanza, quiero que entres en pánico”. Su visión alejada de tanta palabrería climática fue receptada como real y terminó convirtiéndose en referente. ¿Críticas? 1) es una joven, sin título ni preparación académica; no debería ser líder. 

En su defensa: ¿cuándo la rebeldía de la juventud no ha inspirado masas? ¿Ella buscó liderar algo? Pareciera que fue al revés. Miles de huérfanos sin referente la escogieron para que convertirla en su portavoz. Criticarla es más fácil que analizar un movimiento que incomoda, pero moviliza y traspasa fronteras. 2) No tiene respaldo científico y sus propuestas son extremas. Las discusiones existirán. Es cierto que desde 2006 nos hablan de que el “momento es ahora” porque el “tiempo se acaba”. 

El Panel Intergubernamental de Cambio Climático afirma que necesitamos reducir 45 % las emisiones globales de carbono para que el aumento de temperatura del planeta no supere los 1,5 grados. Es un hecho. El momento siempre ha sido ahora. Y si los activistas irritan con su exigencia de cambio de vida, ha sido la única manera de que “algo” de su discurso llegue y tenga un impacto gradual en la forma en que producimos y consumimos. A los sectores contrarios a lo que promueve les es más fácil caracterizarla de manipulada y vendida. Tener una cabeza visible de movimiento es la bandera a seguir y el blanco a atacar.