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Importan

"Black Lives Matter se convirtió en un himno, su eco traspasa fronteras. Nos llama a un profundo ejercicio de introspección: ¿y en nuestro país? ¿Cómo es ser afroecuatoriano?"

Lo ocurrido a George Floyd, demuestra que tras la apariencia de normalidad y desarrollo hay un país que se quiebra a pedazos, que trata de minimizar el hecho de que su historia se escribió a partir de la opresión y que sus consecuencias aún se sienten. En 8 minutos y 46 segundos fue asfixiado. El policía vio a la cámara y apretó más fuerte. ¿Más paciencia? ¿Confianza en la justicia del sistema? No, son años que no pueden respirar. 

Lo ocurrido fue una declaración: puede que no tengamos el poder, pero estamos unidos y no permitiremos que esto vuelva a ocurrir. Nos levantamos y nos defenderemos. Búsquennos de nuevo; aquí estamos: “Black Lives Matter”, las vidas negras importan. No significa que las otras no, sino que estas valen lo mismo que aquellas de cuyo valor nunca se ha dudado. 

Esta consigna, a diferencia de los años 70, ha sido amplificada. Nike: “For once, Don’t do it”. Pero al mismo tiempo, las críticas a este movimiento no paran: ¿hay realmente racismo en América? Tal vez no como cuando Rosa Parks fue arrestada (1955), pero sí uno silencioso. Según un estudio realizado por Harvard, de dos currículums exactos, uno recibirá el doble de llamadas que el otro. La única diferencia: los nombres. El que más llamadas recibió tenía nombre “blanco”, el otro un nombre que “suena” afroamericano. Y, ¿las revueltas tienen que ser tan disruptivas? 

Ante esto: (i) la mayoría de las protestas han sido pacíficas y en más de una ocasión manifestantes han denunciado que los vándalos no están con ellos; (ii) el odio de ciertos sectores a este movimiento ha llevado a que existan infiltrados que cometen actos vandálicos en “su nombre” para deslegitimarlos. 

Black Lives Matter se convirtió en un himno, su eco traspasa fronteras. Nos llama a un profundo ejercicio de introspección: ¿y en nuestro país? ¿Cómo es ser afroecuatoriano? ¿Los vemos en nuestra TV? ¿En los colegios y universidades privadas dictan clases? ¿Ser negro es sinónimo de pobreza? Y si es así, ¿por qué antes no nos había molestado? Nos han puesto en un espejo y ahora resulta imposible dejar de mirarse. La pregunta retumba en nuestro interior: a mí, ¿me importan? ¿Cuánto?