Columnas

Caballo ganador

'La apuesta por Biden es: necesitamos a alguien que no asuste al electorado, al indeciso que cuando tenga que votar por Trump o alguien más, ese alguien no genere miedo o sea un completo extraño.'

Bernie Sanders ya no es el favorito. Tras el Super Tuesday su victoria no está cantada. Para ganar la nominación demócrata hay dos competidores: Sanders, y Biden, al que pocos le daban opción y sin embargo revivió. Sus resultados en las primarias lo convierten en una “amenaza real” para la campaña sanderista. ¿Cómo explicar este renacer político? Sanders tiene un discurso político que algunos consideran antiamericano: culpa a las grandes compañías y al egoísmo capitalista de los males de su país, cuando la narrativa tradicional estadounidense ha sido que en esto reside su grandeza. Su base electoral está en el joven rebelde, progresista, que aún ve a la izquierda con ojos románticos. Pero ese extremo político al que los arrinconó Trump no es “cómodo” para el demócrata de corazón estadounidense. De ahí el apoyo masivo a Biden, opción moderada, de centro, que aún representa la esencia americana. Y su trayectoria como vicepresidente de Obama crea conexión con el electorado por la nostalgia de haber perdido una administración tan querida y cercana. La apuesta por Biden es: necesitamos a alguien que no asuste al electorado, al indeciso que cuando tenga que votar por Trump o alguien más, ese alguien no genere miedo o sea un completo extraño. Su lógica es entendible, aunque es la misma aplicada en las elecciones anteriores, cuando se decidieron por Hillary. Podría ser decisivo el “endorsement” de la excandidata Elizabeth Warren, de agenda progresista, igual que Sanders. Lo lógico es que, una vez fuera de contienda, pida a sus votantes sumarse a la campaña que comparte sus valores. Aún no lo hace. No anuncia a su elegido. Probablemente esté esperando a visualizar al caballo ganador y negociar un puesto en el gobierno tras su respaldo. Casi seguro que aquel a quien decida ungir tendrá la nominación demócrata. La apuesta aquí va por quién podrá hacerle frente a Donald: ¿la familiaridad del centro o la energía de lo radical? Tiene que pensar bien. La decisión de Trump de cerrar fronteras lo fortalece. Él, dispuesto a hacer lo que sea “to keep America safe”. ¿Quién tiene mayor posibilidad de enfrentarse ante eso?