Iñigo Balda | El dominó
Las revueltas en contra del régimen de los Ayatolas de las últimas semanas no son las primeras, pero podrían ser las última
El tablero geopolítico lleva ya un tiempo muy agitado, pero ahora está que arde después de la intervención norteamericana en Venezuela. Es normal que los ojos de todo nuestro continente estén puestos en este tema; así como los europeos en Ucrania y las palabras de Trump sobre una posible intervención en Groenlandia (tema interesante para otra ocasión). Pero todo esto está dejando un poco aislado uno de los hechos que podría desencadenar en el volantazo del tablero más importante desde la caída de la Unión Soviética, y esto es todo lo que está aconteciendo en la República Islámica de Irán.
El régimen de los Ayatolas en Irán lleva más de 50 años controlando con puño de hierro a la sociedad, imponiendo un estricto código islámico sobre una sociedad que hasta la llegada de la teocracia era una de las más abiertas del mundo. Los Ayatolas llegan al poder en Irán alzados por las masas desesperadas que veían como el Sha (rey de Irán) vivía una vida de despilfarros mientras las petroleras británicas y americanas hacían su agosto, permitiendo solo a una élite sacar réditos de la riqueza infinita creada por el petróleo iraní, y esta no siendo invertida en el país como sí estaba ocurriendo en otros estados con monarquías absolutistas de la región como Arabia Saudita, Catar o los Emiratos Árabes Unidos. Pero Irán era un país islámico laico muy parecido a otros países de nuestro entorno en los años 70. Todo eso cayó y desapareció con la llegada de Jomeini y su teocracia estricta. Irán pasó a ser, no solo un gran enemigo de occidente, sino también de una parte importante del mundo árabe al pasar de ser chiitas laicos a ser chiitas con ansias de expansión. Con este régimen Irán ha estado detrás de grandes ataques a occidente y nunca ha ocultado su desprecio y ganas de acabar a todo lo que no sea lo que ellos predican, practican o aspiran a ser.
Las revueltas populares en contra del régimen de los Ayatolas de las últimas semanas no son las primeras, pero sí que tienen una sensación de que podrían ser las últimas. La juventud de Irán está cansada de tanta imposición “moral” por parte de la policía religiosa, y desean acabar con el régimen de una vez. Esta vez van con todo, al punto que el líder religioso iraní Jamenei se ve muy debilitado y ha sacado al ejercito a disparar contra las masas para ver si puede frenar esto, no lo está haciendo. El apagón informativo iraní es total, y si no es por Elon Musk que ha activado su servicio de internet satelital Starlink gratuito para Irán, no sabríamos las atrocidades que están ocurriendo en las calles, donde más de tres mil manifestantes ya han dejado su vida por la causa. Cuando con esa cantidad de muertos la gente sigue en las calles, y va cogiendo fuerza la protesta, la ola puede llegar a ser incontrolable.
La posible caída de Irán lleva a que Rusia pierda a su gran aliado en la OPEP y China pierde a su otro gran vendedor de petróleo después de perder a Venezuela, eso es el 70% del petróleo que consume China. Irán financia a mantiene a los grupos terroristas chiitas de Hamas, Hezbolá y la guerra civil del Yemen, poniendo a estos en un aprieto para seguir. Una caída de Irán abre las puertas a paz de medio oriente.