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Han trazado el camino para realizar 18 socializaciones en los próximos 90 días, y en algunos casos se tendría hasta noviembre de este año para participar.

Es bueno tener ideas, pero mejor es saberlas traducir a un plan de acción. Es bueno escribirlas, pero aún mejor que haya personas que las sigan y ejecuten. De hecho, lo más valioso que tiene el ser humano son sus valores y creatividad, luego su poder de ejecución, y que se puedan monetizar.

El 31 de diciembre del 2009, con el Código Orgánico de Producción e Inversiones- Copci, se fomentaba como norma el que existan fondos económicos para apoyar ideas; se los llamó capital de riesgo, con recursos públicos para financiar diferentes etapas del proceso de innovación, desde la investigación, conocimiento, y en el área productiva; y en 2015 se creó, mediante Decreto Ejecutivo No. 680, el Primer Fondo de Capital de Riesgo, con la autorización de la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera. Este fondo se instrumentaría a través de un fideicomiso mercantil, y podría efectuar inversiones directas en proyectos, empresas ya existentes, para capital semilla de emprendimientos y para capital de riesgo de proyectos de innovación productiva y expansión.

Asimismo, en 2016, el Código Orgánico de la Economía Social de los Conocimientos, Creatividad e Innovación obligaba al Estado a crear programas de financiamiento de capital semilla y de riesgo para innovación social; y prohibía que el Estado reciba dividendos o exija el retorno del capital, salvo que hayan utilidades. Y como todo este entusiasmo ha seguido, tenemos incluso un Reglamento de Incentivos Financieros a la Innovación Social, del año 2018.

El capital semilla es una inversión en recursos financieros en una fase temprana de un proyecto (llamado ‘startup’ o emprendimiento). El capital de riesgo es inversión con mayores montos y participa en el capital social, pudiendo convertirse en socio-accionista, compartiendo riesgos y resultados.

Finalmente, el viernes 26 de junio, una idea de Jackson Torres se concreta al impulsar dentro del Ministerio de Comercio Exterior, Producción, e Inversiones, el Fondo Emprende, con 10 millones de dólares, tanto para ideas productivas que van desde US$ 100.000, y para proyectos en marcha desde U$ 200.000, pidiéndoseles que demuestren el aporte innovador, mejor si es disruptivo, y el alto impacto en 14 sectores, entre esos los servicios ambientales. Han trazado el camino para realizar 18 socializaciones en los próximos 90 días, y en algunos casos se tendría hasta noviembre de este año para participar.

Si bien estamos atrasados, ¿por qué es importante? Porque necesitamos tener objetivos en los emprendimientos que aporten a la sociedad, no solo ecuatoriana sino mundial; y porque permite madurar al emprendedor que tiene que evaluar las necesidades de su negocio previo a obtener el dinero e identificar correctamente las opciones de financiamiento.

El gran desafío es la democratización, elevar el discurso y las ideas, y el cómo crecer con un inversionista no fundador. ¡No deje ir su sueño albergado en esa idea! Si realmente cree que tiene un mercado para algo increíble qué compartir con el mundo, ¡arriésguese! El fondo lo espera. Rodéese de personas que crean en cambiar al mundo.