¿En qué cambiamos?

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¿En qué cambiamos?

'Nos va a tomar tiempo en volvernos a reencontrar; por lo que la vida “normal” cómo usted la conoció, ya no regresará’.

Hemos, dramáticamente y radicalmente, cambiado en las últimas semanas. Desde ¿cómo manejar a prueba y error una crisis sin precedentes? ¿Cómo dirigir una ciudad? ¿En dónde el presupuesto del Estado debe ser estratégico: salud y educación? ó ¿cómo calculamos los cercos epidemiológicos?. Pero asimismo, la manera como nos comunicamos, cómo trabajamos, educamos, discernimos, vendemos, conocemos a nuestros usuarios y proveedores, participamos como ciudadanos; y, hasta en nuestra fe y confianza, volviendo los ojos a Dios.

Llevar al borde de la extinción al pangolín por parte de los chinos, de donde provino el Covid-19 ha hecho que Ecuador inicie la era de la transformación digital, que no solo es tema tecnológico; al contrario, es más variada y amplia de lo que pensamos. Las razones son claras: las tecnologías digitales están permitiendo formas radicalmente nuevas de entregar valor a los clientes, alterando los paisajes competitivos y cambiando la economía subyacente de los mercados. En los negocios, instituciones públicas, la transformación se aplica en: procesos y productos, modelo de negocio, dominio y en la cultural organizacional.

Aparte de primero aceptar la transformación, debemos hacer el camino, que no es muy alentador hasta antes de la pandemia; de acuerdo al estudio de McKinsey en 2018, que coincide con el de Harvard de marzo del 2019, menos del 30 % tiene éxito. Las tasas de éxito también varían según el tamaño de la empresa. En las organizaciones con menos de 100 empleados, los encuestados tienen 2,7 veces más probabilidades de informar una transformación digital exitosa que aquellos con más empleados. La clave del éxito es el liderazgo comunicacional y que la digitalización vaya de la mano con la estrategia institucional.

Debemos entender que el mundo no está interesado más en lo que conoces, sino en lo que puedes hacer con ese conocimiento.

Y estemos preparados. A China le tocó 8 semanas de encierro y distanciamiento social; y de acuerdo a un estudio del Imperial College de Londres sobre las medidas de confinación y cuarentena, sugiere que por cada 100 personas en cuidados intensivos debería reforzarse el distanciamiento; es decir que solo en el caso de escuelas se tendría que cerrar por dos meses y luego abrir un mes en un periodo de 18 meses, que es lo que se calcula tomará obtener la vacuna contra el Covid-19. Bill Gates en el 2015, después del ébola, se hizo la pregunta de si estábamos preparados para el siguiente brote de un virus. Perdimos 5 años de investigación científica a un precio muy alto. Mientras nos adaptamos al cambio, habrá personas que requerirán de la ayuda social, el desprotegido, el informal que gana su ingreso a diario.

Nos va a tomar tiempo volvernos a reencontrar, por lo que la vida “normal”, cómo usted la conoció, ya no regresará. Miremos hacia delante y reforcemos la transformación digital en nuestras instituciones, porque su consumidor, usuario y/o ciudadano también se adentró en ella. Y piense: ¿cuál será su segundo paso familiar, empresarial, político cuando dejemos de vivir con una pandemia?… Pues el primero deberá ser el aplauso cariñoso a los médicos y enfermeras; al agricultor e industria de alimentos; y el rechazo a seguir comiendo especies exóticas.