¡Ya es muy tarde!

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¡Ya es muy tarde!

El accionar de las mesas, como que si se tratara de una fonda, solo ha servido para generar escándalos al interior de ese poder del Estado

Cuando sienten que la opinión pública se les fue encima y que existen muy pocos crédulos junto a ellos, graciosamente, con la nueva mayoría prometen cambios estructurales en la delicada función en la que de manera negativa están presentes.

El accionar de las mesas, como que si se tratara de una fonda, solo ha servido para generar escándalos al interior de ese poder del Estado, aunque en honor a la verdad debo hacer alguna excepción con la que preside el Sr. Fernando Villavicencio Valencia, lujo de representante, valiente y frontal, con un manejo del idioma encomiable.

La tal división de seres humanos ahí sentados, obedientes a lo que dicen sus amos de UNES y Pachakutik, más uno que otro suelto, han hecho una mayoría llena de mentirosos traidores al pueblo que los eligió, ignorando a quiénes entregaban su representación. Nunca antes se oyó que roben, pero con cautela, para que no los descubran. Una de las tantas estupideces ahí pronunciadas.

Lo del maletín, es una vieja práctica. A lo mejor ahora cambió el sexo del que compraba votos para conseguir los beneficios, la mayoría de las veces dirigidos al prófugo y sus secuaces. Entonces, ahora que quieren rectificar, reconociendo su pésimo accionar, les digo que se quedaron del tren que los hubiera llevado a un sitial muy importante en la historia ecuatoriana, pero del lado positivo y ejemplar. Claro que ya se ubicaron como una de las peores personas que integraron una función tan importante como la Legislativa. Les recuerdo que el árbol que nace torcido, muere torcido. Si su intención fuera la de cambiar, deberían irse a sus cuevas con el rabo entre las piernas.

Nunca debería construirse nada sobre un terreno descompuesto, al igual que el agricultor que primero desbroza la tierra, quita la maleza para después abonar y al final sembrar, para obtener los frutos deseados.

Por desgracia, si seguimos con el mamotreto vigente, ningún cambio se avizora, pues la masa votante jamás reflexiona y recuerda el pasado. Solo vive el hoy y el ahora. Eso lo saben los de la tendencia distorsionada del socialismo. Les interesa la población tubo digestivo, la que come y excreta: al cerebro no les llega nada de nutrientes.