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"Cada día uno teme que alguna novedad originada en las numerosas comisiones u organismos que tienen relación con las candidaturas aparezca"

En esta época preelectoral, en nuestro país, resulta la más burlada, usando un término para que lo interprete todo lector.

Expreso, en su edición del domingo 6, destaca de una manera frontal la farsa gestada alrededor de Bucaram y su mal adquirida inmunidad porque puede ser candidato a asambleísta. Se estructura el nuevo circo. ¡Quién parió al TCE? El mamotreto, por supuesto.

Desmenuzando la noticia, se invita a los señalados por la justicia para que sean candidatos y así burlen cualquier pena impuesta por su mal accionar en cargos públicos. Es de esperar más resoluciones absurdas para que se siga engrosando la masa de aspirantes a cualquier dignidad, que será maltratada y abusada.

Al momento actual todos los candidatos a la presidencia, sobre todo, van de la mano del mamotreto, sabiendo, espero, que es un dogal que se lo han colocado, muertos de la risa. El cinco veces presidente dijo que el vicepresidente era un conspirador a sueldo. El tiempo le dio la razón. Ahora resulta que es imprescindible su presencia por cuestiones de sucesión, para evitar en lo posible un vacío legal a falta del primer mandatario. La realidad es otra. Está sujeto/a, a las funciones que le encargue su compañero de fórmula. Eso sí, con oficina y toda la burocracia en su punto. Antes era distinto. Pero con la tendencia de creer que todo lo pasado era malo, sería un pecado aspirar al regreso.

Para rematar con la diversión mediática del domingo, están las elecciones de Venezuela, destruida por el maduro podrido. 277 puestos para una Asamblea amañada y nada menos que 14.400 candidatos. De no creer. Dos organismos internacionales no reconocen la elección, pero eso, les vale madre. Recapaciten. ¡El tiempo se acaba!

Cada día uno teme que alguna novedad originada en las numerosas comisiones u organismos que tienen relación con las candidaturas aparezca. Juegan con la paciencia de la gente y no debería llamarnos la atención que en días previos y escasos al evento eleccionario, se dé a conocer que el comprador y el prófugo son candidatos a lo que se les ocurra, y así entorpecer más el proceso por el que espera el país tanto tiempo para su recuperación social y política.

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