Cobarde ofensor

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Cobarde ofensor

Para que no quede duda alguna cuando digo dúo maldito, me refiero a Correa y Moreno, y para ser justo, a este último debo colocarlo en otro saco, pues en algo se diferenció al poner en la cárcel a uno y a otros prófugos, haciendo gala de lo que son: cobardes. 

Como alguna vez dijo un querido amigo, quiere hacer lo imposible para tapar todas las trapacerías y robos durante su desvergonzado ejercicio en el manejo del que fue una vez, isla de paz. Abusó de la democracia y durante 14 años el dúo maldito casi nos desaparece. No salgo de mi asombro cuando pienso que nos libramos del infierno estercolero cubano-venezolano que junto a otros de la misma calaña formaron aquel foro engendro de seres en descomposición. Es por eso que no concibo que la masa votante, indígenas incluidos, sea tan estúpida y quiera con paros y caos tirar abajo lo que nos puso ante el mundo como uno de los pocos países que se escapó del socio-comunismo pomposamente llamado socialismo del siglo XXI.

Para que no quede duda alguna cuando digo dúo maldito, me refiero a Correa y Moreno, y para ser justo, a este último debo colocarlo en otro saco, pues en algo se diferenció al poner en la cárcel a uno y a otros prófugos, haciendo gala de lo que son: cobardes.

Abusando de la falta de memoria del pueblo, los hambreadores de siempre quieren convertirse en eternos seudogobernantes, pues no conocen otra manera de llevar dinero a sus hogares, dizque para el sustento diario, como lo hace un ser humano honrado y normal. Es por eso que urden las más abyectas artimañas para regresar al sitial que ofendieron con su accionar mientras ocupaban un puesto, para desgracia del Ecuador entero.

Esta vez, cuando no, el líder de un partido resquebrajado guarda un silencio conventual y opta por el camino más fácil, el del silencio. Pueden más el odio visceral y las rabietas. Al fin y al cabo el dinero le sobra. Los otros políticos, aún vivos, también callan. ¿Pensarán pescar a río revuelto? Vaya usted a saberlo, amable lector. Todo es posible en Absurdistán. Lo cierto es que el circo le hace el juego al prófugo y sin duda alguna se valen también del que usa el poncho rojo, durmiendo cómodamente mientras sus hermanos, término tan manoseado, se las pasan en las calles con hambre y frío.

Con pandemia y desafíos, este bendito Ecuador, es GRANDE. Esto que hemos vivido es uno de los tantos tropiezos sufridos desde que somos república, es decir 192 años. ¡Qué aguante!