¿Hasta cuándo?

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¿Hasta cuándo?

Por el momento es lo que me interesa preguntar a las personas que con bombos y platillos anuncian obras para la ciudad de Guayaquil y el Ecuador entero. Lo del dragado del río pasa de castaño a oscuro. Cual telenovela barata, como lo mencionara hace unos días, seguimos en espera. Puede ser que los trámites del concurso entorpezcan su marcha, dando cabida a una serie de triquiñuelas de cualquier índole.

Lo del quinto puente es otro culebrón en el que está involucrado el Gobierno con toda su carga burocrática. Más grave su demora, sin duda alguna, pues se pretende desconocer un proyecto presentado con minuciosos detalles que abarcan hasta su servicio útil para los años venideros. Esto evitaría las obras paralelas a corto plazo, como pasó con el puente de la Unidad Nacional. Es decir, es un proyecto a largo plazo.

Tengo entendido que el presidente conoce del tema, de manera que, si se dilata su ejecución, va a llevar algo de culpa.

Mientras esperamos la realización de las obras, el país se conmueve por el rebrote de la pandemia, sin duda ocasionado por el desacato a las órdenes de las autoridades y los desenfrenos en las festividades nacionales o privadas.

Con asombro nos enteramos del auge delictivo y los asesinatos a la orden del día. De remate, para aliviar la carga de reos en las saturadas cárceles, se liberarán algunos detenidos. Ojalá no se incluyan ahí a los depredadores humanos.

Mientras tanto la justicia amaga, pero no concreta algo positivo para la sociedad vapuleada por tanta podredumbre que la asfixia, como la que todavía impera en el IESS, que no recupera nada de lo robado en la década perdida.

Presidente, una vez más le recuerdo que con el mamotreto vigente nos lleva al despeñadero, donde el depredador nos espera con los brazos abiertos.

La muerte se ha encargado del inicio de la depuración, pero el ritmo y número no son suficientes. En su gobierno no debería haber ningún borrego trabajando. Le aseguro que aun gente de su partido le ayudaría por convicción.

Para terminar, unos mueren, otros presos y otros prófugos. ¿Y el dinero robado, cuándo lo vemos?