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Estadísticas y encuestas para demostrar lo que todos sabemos. Sigue la burocracia y el centralismo nefasto. Ecuador respira. Me pregunto, ¿hasta cuándo?

Para el 2022, y así para cada año que empieza. Son los deseos de las personas y de nosotros, para saludar a cada familiar o amigo que se nos acerca o visitamos para el propósito. Costumbre heredada y a veces imitada de otras latitudes, que en definitiva tiene el sentido demostrativo de afecto y hasta de cariño. Los perjudicados son los animales que se comen y que ahora ya no son solamente pavos. De los seres que nos acompañan como mascotas, muy queridas y apreciadas, ni qué decir, por el ruido que se genera con la dichosa quema del año viejo. Quedan las calles de la ciudad en la ruina, uno que otro pinchazo a los neumáticos de los que se animan a circular. Pero es bien recibida la sorpresa. Las empresas y los que tenemos que pagar un sueldo, gracias al regalo de un expresidente, quedamos con la economía algo resentida pero la conciencia -si existe- en paz.

Pasada la algarabía vienen las preocupaciones por los gastos en que incurrimos. De manera abrupta se vuelve a la realidad y al diario vivir. Se inicia la rutina de cada año hasta que llega la magia de la Navidad y el próximo año con los deseos de que sea mejor. El gobierno de turno, me imagino, haciendo malabares para contentar a los propios y ajenos, que amenazan y exigen hasta lo imposible. Si por desgracia hay reajustes de precios y eliminación de los mortales subsidios, la guerra. No importa el destino del combustible, que se sabe va a malas manos, en detrimento del pueblo que necesita educación, salud y trabajo. Los políticos saben que el conocimiento es poder. Por eso se preocupan de que la tarea sublime de educar, quede relegada SIEMPRE. La burocracia de la mano del resentido social, tienen un solo fin. Desestabilizar al gobierno, que una vez trepado en el potro, entiende que es imposible cumplir con lo que ofreció durante la etapa del engaño. Se acabó el estado de excepción para las cárceles. Sale el ejército derrotado, al tenor de lo que la prensa informa. La tregua es temporal. Todo sigue igual y el presidente agarrado al mamotreto de Montecristi, que lo -y nos- lleva al despeñadero llamado prófugo, con su jauría de hienas hambrientas.

Estadísticas y encuestas para demostrar lo que todos sabemos. Sigue la burocracia y el centralismo nefasto. Ecuador respira. Me pregunto, ¿hasta cuándo?