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Columnas

El poder de la oración

"El virus atacó a los pulmones, riñones y otros órganos"

Conozco de santos y milagros. Estudié y fui formado en escuela, colegio y universidad católicos, pero no había sido testigo de ningún milagro. Seguramente en la pandemia que vivimos se han manifestado otros en Guayaquil, Ecuador y alrededor del mundo. Me refiero al de mi hermana Laura. 

Cuando comenzaron a infectarse las personas, ella necesitó hospitalizarse; a los pocos días luchaba por su vida, estaba en coma inducida. Solca diagnosticó probabilidad mínima de vida. Al inicio se pensó que el COVID-19 solo atacaba a los pulmones, pero a medida que se conocía más en todo el mundo, se descubrió que atacaba a la totalidad de órganos, produciendo coágulos, y hay niños con COVID-19 que tienen la misma inflamación que el Síndrome de Kawasaki. El virus atacó a los pulmones, riñones y otros órganos de mi hermana.

Mi familia, desde los bisabuelos, han sido muy cercanos a la religión. Mi abuelo Carlos Julio Arosemena Tola cuando era presidente oía misa diaria y a los edecanes que lo acompañaban, al llegar a la iglesia, les decía que no tenían obligación de ingresar con él, porque estando dentro se sentía protegido por Dios. Fue una tradición que pasó de generación en generación.

Por Laura se iniciaron varias cadenas de oración, una de ellas, la de mi familia que incluyó hermanos, primos, sobrinos y sobrinos nietos. Después de más de un mes en cuidado intensivo, y luego en habitación del hospital, ya se encuentra en casa. Fue tratada por excelentes médicos, entre ellos, Carlos Calle, Carlos García, Rafael Caputti, Gonzalo Puga, Josefina Vivar y Fernando Rosemberg, enfermeras y demás personal clínico de Solca. También atendieron con igual prolijidad a otros pacientes con la misma infección. Mi admiración para José Jouvín Vernaza y dos del miembro del Consejo Directivo Nacional, Guillermo Paulson V. y José Luis Suárez A.; no han dejado de asistir al hospital, auténticos voluntarios que sin recibir remuneración han arriesgado sus vidas. 

La historia del voluntariado guayaquileño tendrá un libro, se requiere. Aspiro publicarlo en el 2021. Es una tradición centenaria de nuestra ciudad.