Columnas

Guayaquil y la historia

Y las élites de nuestra ciudad lamentablemente no se dan por informadas.

Se está celebrando el Bicentenario en momentos de devastadora crisis sanitaria, una adversidad más que los guayaquileños han soportado a través de su historia. Para apreciar lo que representa hay que saber de historia y lamentablemente son pocos los guayaquileños conocedores de que la Independencia de Guayaquil fue un gran aporte para Ecuador. Al desconocerlo no comprenden el persistente ataque de los historiadores serranos y por ende, la actitud pasiva que se toma frente a las ofensas.

 A continuación una muestra: “En Guayaquil, las élites económicas se distinguían por la sujeción a los trabajadores, las relaciones serviles, miserables salarios, la no difusión de escuelas, la resistencia a los impuestos, considerar un mal gasto la construcción de caminos y visualizar a la población pobre como una verdadera horda peligrosa”. Párrafos como este se encuentran en muchos libros y ensayos de historia publicados en la sierra. Internet, ejemplo de innovación capitalista, es el medio más usado por los odiadores para difundir sus ideas. Y las élites de nuestra ciudad lamentablemente no se dan por informadas. Los mentados historiadores actúan como el ayatollah Khomeini, que exilado y desde Francia enviaba mensajes subversivos a sus seguidores, sin que conociera el gobierno del sha Reza Pahlevi de Irán.Durante la década de la RC numerosos libros se editaron en versión digital financiados por el gobierno, conteniendo duros ataques al sector privado guayaquileño. Al mismo tiempo, la página de Opinión de El Telégrafo estuvo llena de ofensas y Guayaquil calló.

Sobre la Revolución juliana se han escrito varios libros: La Revolución juliana y sus jóvenes líderes olvidados, Revolución juliana y salud colectiva, Homenaje a la Revolución juliana, Nación, ejército y bancocracia, etc. Los guayaquileños se han de preguntar por qué tantos libros sobre un evento que seguramente desconocen. Para los historiadores serranos es un trofeo, es la oportunidad para desparramar sus odios a los exportadores, comerciantes, banqueros y resto de élites guayaquileñas. Y estás últimas, en su eterno silencio.