Intermediación financiera y crisis social

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Intermediación financiera y crisis social

Lo que sucede actualmente en algunas ciudades del país y que se denomina captación ilegal de dinero, en la jerga técnica se llama “intermediación financiera” y según la ley es ejercida con aprobación institucional previa por el sistema financiero-bancario y las cooperativas de ahorro y crédito. Estas últimas son parte de la economía popular y solidaria por la Constitución del 2008. Mientras la captación ilegal es un delito sancionado por el COIP, art. 323, con una pena privativa de 5 a 7 años. Comúnmente este provoca otros delitos como estafa y asociación para delinquir, ya que por regla general los captadores engañan y nunca devuelven ni el dinero entregado ni las utilidades prometidas. Este problema es mundial y regional. Esta estafa organizada no solo existe en Ecuador; actualmente se dan casos en Perú, Colombia, Brasil, México, entre otros países. Reseñemos dos casos a nivel mundial, el de Charles Ponzi, que en 1919 ofreció pagar a sus inversores, en un plazo de 45 días, $150 por cada $ 100 que prestaran; estafó en alrededor de $ 7 millones de dólares, creó el esquema de Ponzi, en el que se pagan las exorbitantes ganancias de los primeros inversores con aportes de los nuevos y así sucesivamente. Mientras que, Barnie Madoff, defraudó alrededor de $ 65 mil millones en todo el mundo estafando a miles de inversores durante 4 décadas, al idear el esquema Ponzi más grande del globo. En 2009 fue declarado culpable y sentenciado a 150 años de prisión.

En los países del capitalismo atrasado este fraude colectivo se produce en momentos de graves crisis económicas, como sucede en la actualidad, o como pasó en la década del 90 en Machala, durante la larga crisis bancario-financiera con el notario Cabrera. La gente confiaba más en él o en el “colchón-bank”. Solo la inevitable muerte alteró su esquema captador. Las crisis económicas, el empobrecimiento y degradación social de los estratos medios y segmentos populares hacen que inviertan sus escasos recursos como una estrategia de sobrevivencia para solventar sus reales problemas cotidianos y no desde una actitud de codicia o ingenuidad. Es el todo o nada de una esquiva lotería de la desesperación en un sistema social cruel con los pobres.