Columnas

Globalización, pandemia y estado nacional

'Como observador, reconocemos que lo preocupante es la ausencia de un liderazgo fuerte en la conducción de la emergencia'.

Es importante recordarle al gobierno nacional como a los lectores, de una forma cognitiva-constructiva, lo siguiente: “[…] hace ya bastante tiempo que vivimos en una sociedad mundial (…) La globalidad nos recuerda el hecho de que, a partir de ahora, nada de cuanto ocurra en nuestro planeta podrá ser un suceso localmente delimitado, sino que todos los descubrimientos, victorias y catástrofes afectarán a todo el mundo y que todos debemos reorientar y reorganizar nuestras vidas y quehaceres, así como nuestras organizaciones e instituciones, a lo largo del eje local-global”, que planteó el sociólogo alemán Ulrich Beck.

El 30 de diciembre pasado se declaró una severa emergencia sanitaria en Wuhan-China, el 29 de febrero se hospitalizó a la primera infectada por Covid-19 proveniente de los alrededores de Madrid y el aislamiento con toque de queda se inició en marzo 17. El gobierno tuvo dos meses para fortalecer los soportes materiales y organizativos de la emergencia sanitaria nacional por el coronavirus, pero ese tiempo no lo aprovechó totalmente, sino que -parafraseando al poeta Machado- fue “haciendo camino al andar”, lo cual no es válido ni conveniente por las características novedosas de esta nueva pandemia.

Como observador, reconocemos que lo preocupante es la ausencia de un liderazgo fuerte en la conducción de la emergencia, lo que permite comprender mejor los equivocados protagonismos que han querido asumir algunos alcaldes. Muchas de las incomprensiones son una consecuencia de errores de comunicación y de gestión por parte del COE Nacional: por la escasa participación de profesionales y técnicos de alto nivel y experiencia; publicidad sesgada y malsana, todas las acciones que se ejecutan son del Estado Ecuatoriano y no del “gobierno de todos”; no hay, hasta este momento, una hoja de ruta y peor un plan nacional.

Además, sorprende la escasísima participación de la academia a través de las universidades y politécnicas, exaltamos las propuestas de ESPOL y UEES como de otras U. del país, cuyo número no supera a los dedos de una mano. Ésta debería haber manejado el análisis matemático para evitar el sub-registro existente.