¿Se endereza la economía?

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¿Se endereza la economía?

Las últimas medidas económicas anunciadas no han sorprendido a nadie.

Nos preguntamos los ecuatorianos ¿qué produce más temor, la pandemia del coronavirus o las erráticas y nocivas medidas económicas del gobierno de Moreno? Sin lugar a dudas las decisiones gubernamentales. Las últimas medidas económicas anunciadas no han sorprendido a nadie, lo que han hecho es confirmar, una vez más, lo que la ciudadanía piensa del régimen; solo el 14 % aprueba su gestión. Lo reseñado nos permite hacer algunas reflexiones sobre la coyuntura y sus actores: 1.- Siempre nos ha sorprendido que a este gobierno algunos medios de comunicación y analistas lo hayan señalado como un “régimen de transición”, sin que previamente hayan definido lo que esto significa. Romper con el correísmo desde el poder no es una tarea de titanes pero sí luchar contra la corrupción, que es una asignatura pendiente de esta administración. Régimen de Transición fue el de Adolfo Suárez en España, que facilitó el pasaje de una etapa fascista-falangista a un período democrático y de acceso a Europa. El gobierno de la ruptura continuista, durante casi cuatro años, ha atacado verbalmente a la figura de Correa pero prolongando su legado administrativo, legal y político. 2.- Las medidas económicas gubernamentales de 2017, 2019 y 2020 han sido exclusivamente fiscalistas y para pagar la deuda externa; no han sido pensadas para enderezar la situación económica del país, provocando el crecimiento económico y el multiplicador de empleos. La mayoría de las decisiones tomadas ha afectado de manera significativa a las clases medias y sectores populares, impactando en su calidad de vida. 3.- En la actual coyuntura, marcada por la pandemia global del coronavirus y el desplome en picada de los precios del petróleo en el mercado internacional, el gobierno Moreno pide cooperación y solidaridad a todo el país pero las medidas diseñadas son asimétricas, ya que su mayor peso cae sobre los sectores sociales menos pudientes, quedando fuera actores importantes como el bancario-financiero, que tuvo una utilidad neta de $ 600 millones el año pasado, o los grandes conglomerados económicos identificados por el SRI. Recordar octubre 19.