Economía 2021

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Economía 2021

La crisis económica ecuatoriana se complicó más en el año que acaba de fenecer, por su magnitud y por las resoluciones que se tomaron y las características de las políticas económicas aplicadas. Se puede sostener que hay continuidad entre el saliente gobierno de Moreno con el entrante de Lasso en el diseño y gestión de la economía nacional. Las señas de identidad están dadas por el seguimiento de las condiciones impuestas por el FMI y la aplicación irrestricta de un neoliberalismo retrógrado y fallido. Sin entender convenientemente la realidad de la pandemia de coronavirus y sus consecuencias para la economía por las medidas de bioseguridad asumidas, como confinamientos, semáforos y estados de excepción, se implantaron medidas excesivas de austeridad que han impedido la reactivación de la producción y la generación de empleos. Como destacan los casos de la mal llamada “ley humanitaria” promulgada por Moreno o la “ley de desarrollo económico” de Lasso, que entró en vigencia por el ministerio de la ley en connivencia con el correísmo, “abracémonos huaracas que ahora somos duchicelas”. En este escenario recesivo el Estado (en ambos gobiernos) debió aplicar estrategias económicas al estilo “new deal” roosveltiano, como el presidente Biden en EE. UU. y la Comisión Económica de la Unión Europea; es decir políticas expansivas responsables, basadas en acuerdos nacionales tripartitos para la reactivación. Según el INEC, a octubre 2021, de una PEA total de 8’436.000 personas, hay 6’248.000 en la informalidad y solo 2’760.000 con empleos decentes; de acuerdo a OIT, dos de cada tres ecuatorianos se encuentran en la informalidad y más de 2,2 millones en el desempleo. Mientras el salario real, como consecuencia de la “ley humanitaria”, a septiembre era $ 309 mensual, el costo de la canasta básica, a noviembre, era $ 715 mensual, lo que provocó mayor pobreza y miseria, emigración e inseguridad. Esperemos que en 2022, con los banqueros en el poder no se agrave la situación económica nacional, si no habrá más movilizaciones y conflictos sociopolíticos en un Ecuador con nuevos rebrotes.