Ciudad, COVID y letalidad delincuencial

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Ciudad, COVID y letalidad delincuencial

En la ciudad latinoamericana se concentran la pobreza, inequidad urbana y desigualdades sociales; también se centralizan el poder, riqueza y posmodernidad. Tan compleja y contradictoria situación hace que la urbe sea a la vez actor colectivo y escenario donde se expresan y superan estas contradicciones. Buena parte de la población nacional ha salido del maridaje entre crisis económica y pandemia más pobre, más desigual, mucho más precaria, menos protegida socialmente, más desconfiada y considerando a la democracia como un sistema instrumental, según Informe sobre la Desigualdad Global 2022. La COVID-19 ha contribuido, en gran medida, a enriquecer a los más ricos y a trasnacionales farmacéuticas, alimentarias y tecnológicas, acrecentando la desigualdad de recursos y acceso a atención -en salud, educación, protección social y seguridad- a los más vulnerables y excluidos. En este conflictivo escenario, las imposiciones fondomonetaristas y de neoliberalismo han provocado el crecimiento de una diversificada economía subterránea, articulada por el narcotráfico, que genera un creciente paratrabajo, en especial para jóvenes y mujeres. Mientras, las cárceles, por el total abandono del Estado, son hoy estrategias de sobrevivencia de su población, lo que conlleva enfrentamientos sangrientos entre bandas por el control de ilícitos negocios y gestión de los reclusorios. Tal contexto de inseguridad y miedo ha hecho que el Estado instaure recurrentemente el estado de excepción en el país y de emergencia en las prisiones, lo que ha permitido movilizar a FF. AA. para que apoyen a PP. NN, pero los problemas han continuado, resaltando que en la mayoría de los asesinatos agravados, en calles y cárceles, hay más ensañamiento, crueldad, decapitaciones, descuartizamientos, calcinamientos o ejecuciones con muchísimos balazos y remate en el suelo; incluso la delincuencia común emplea armas de fuego o puñales para robar un celular o una cartera y agrede. Ante una laxa e ineficiente administración de justicia, una crónica roja apologética y corrupción e incapacidad policial se produce una mayor letalidad delincuencial.