Gaitán Villavicencio | Autoritarismo y poder
Después del 4 a 0, el Gobierno en lugar de rectificar su errática gestión reconoció su derrota
No se puede desconocer el triunfo electoral del presidente-candidato Noboa en el balotaje para su periodo presidencial completo. Logró aglutinar a todos los votantes anticorreístas del país, sumando más de 1’200.000 votos; pero siete meses después en la Consulta Popular del 16 de noviembre seis de cada 10 ciudadanos votaron No contra las cuatro preguntas; una apabullante derrota. ¿Por qué se produjeron estos resultados? Las respuestas son complejas y diferentes para cada elección. En la primera es importante destacar que fue una segunda vuelta y la competidora era candidata de RC, mientras que Noboa era una joven figura en la política nacional que debía dársele una oportunidad después de 18 meses como presidente transitorio.
Mientras que en los resultados de la Consulta Popular los votantes le hicieron un llamado de atención por su comportamiento autoritario. La población protestó por la desatención gubernamental ante la pérdida de calidad de vida, por los escandalosos casos de corrupción, los asesinatos vesánicos de los niños afrodescendientes de Las Malvinas y la cobarde amenaza del ministro de Defensa a la jueza, mayor crecimiento de la violencia criminal e inseguridad cotidiana, entre otras causas. Es necesario resaltar que el siglo XXI en su inicio conllevó un cambio de época muy significativo, provocado por la revolución tecnológica de las TIC, redes sociales, celulares, etc.; la crisis de la democracia liberal; el ascenso de partidos ultraderechistas, encabezado por Trump en EE. UU.; incremento de las desigualdades; la pobreza y emigración internacional, entre otras.
Después del 4 a 0, el Gobierno en lugar de rectificar su errática gestión reconoció su derrota, pero nunca la analizó con los actores políticos y sociales, y prosiguió como si no hubiera nada que enmendar, haciendo gala de una soberbia oligárquica. Con el control de la AN, CNE-TCE, CPCCS, CJ y FGE lucha por acrecentar más su poder sobre el Estado, su máxima obsesión. Ahora apunta a intervenir la CC, las alcaldías de Guayaquil, Quito y Cuenca, al igual que sus prefecturas. Pero hasta la fecha no designa un ministro de Salud y la crisis se acrecienta en este sector.