Reflexionando sobre los contrastes

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Reflexionando sobre los contrastes

"La respuesta, negativa, radica en el marco institucional que permite evitar un desencuentro entre el ejercicio de la libertad y el dominio de la inequidad"

Reflexionando sobre los contrastes
Reflexionando sobre los contrastes.

A propósito de la presentación del segundo programa Contrastes, patrocinado por la UEES, el cual trató sobre la situación de Perú y los eventos políticos que se dieron en el vecino país, los analistas peruanos en el mencionado programa nos revelan un país de contrastes, de falencias y oportunidades, de una sociedad que continúa labrando su identidad, y de la juventud y su reacción ante el ente político percibido como abusador y corrupto.

Hay dos lecciones, entre muchas más, que deseo anotar. 

La primera es que el proceso de cambio del dirigismo hacia el mercado toma más de una generación; que la ruta no es recta sino llena de vericuetos; que el crecimiento no basta; y que la corrupción acecha y enmaraña al ente político cuyo objetivo es la búsqueda y ostentación del poder. 

Si el mercado es percibido como el dominio de la indiferencia y la mezquindad, ¿es ese el destino de la economía liberal? La respuesta, negativa, radica en el marco institucional que permite evitar un desencuentro entre el ejercicio de la libertad y el dominio de la inequidad. El arte de lograr un crecimiento ético radica entonces en cómo minimizar las trabas que, contrariando el ejercicio de la libertad, se tornan en obstáculos para la movilidad social y económica. El corolario de lo antedicho radica en la necesidad de evitar la formación de economías de “enclaves de modernidad”, como las que se formaron en los días del Imperialismo europeo. El mercado, cabe reafirmar, es la antítesis del apartheid; y los monopolios y oligopolios de cualquier índole, pública o privada, son distorsiones inaceptables por coartar la competencia. Es un tema controvertido que requiere reconocer los límites del intervencionismo, límites que, si son traspasados, como ocurre en nuestro medio, dan paso al imperio abusivo y corrupto de la burocracia. 

La segunda lección es la interacción entre el derecho, la administración de la justicia, y la política. El presidente Vizcarra fue visto por amplios sectores de la sociedad como la víctima propiciatoria de una manga de oportunistas que, según su propia admisión, se “hubieran jodido” de no haber procedido a declarar la vacancia de la presidencia. Es notable que la “usurpación” del poder haya debido ceder ante la reacción de la prensa y notables, de amplios sectores sociales y de los jóvenes que formaron las filas de la resistencia para hostigar al autoproclamado presidente Merino, logrando sacarlo del Palacio de Pizarro en menos de una semana. La justicia política, ejercida en este caso por el propio Congreso, incumplió el debido proceso cuando vacó a Vizcarra y debió pagar la pena de la vergüenza y repudio para, en el desenlace, tener que recularse y nombrar al nuevo mandatario, Francisco Sagasti, quien, como diputado, se negó a condenar a Vizcarra y es percibido en el molde tecnocrático de alto nivel como el también defenestrado Pedro Pablo Kuczynski. 

La discusión de temas de trascendencia y su diseminación en la sociedad es una función intrínseca a la universidad. Desde este posicionamiento es importante saber que la UEES se ha tomado en serio el rol y nos permita apreciar mejor los contrastes que son parte consubstancial de nuestra civilización,