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Francisco Rosales Ramos | Irán

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Objetivo básico de Irán es la destrucción de Israel y la cultura occidental en general

Desde 1979 Irán es una república islámica teocrática en la que las instituciones republicanas, como elecciones para las principales autoridades y la separación de poderes, están sujetas a la supervisión clerical del Líder Supremo -hasta hace poco el ayatolá Alí Jameneí- quien es el jefe absoluto de las Fuerzas Armadas y decide finalmente sobre las políticas y acciones de gobierno.

La ley islámica, sharía, está por sobre la constitución y las leyes. Dispone la censura de prensa, redes sociales y control estatal de internet. Prevé la pena de muerte para ciertas infracciones y los castigos corporales como los latigazos. Las mujeres deben usar el hiyab en público. La Policía de la Moral sanciona el uso defectuoso de la prenda. Sus derechos civiles y políticos son muy reducidos frente a los varones. La homosexualidad y LGBT son perseguidos. Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo pueden ser castigadas con la pena de muerte.

Las protestas populares del 8 y 9 de enero de 2026 fueron brutalmente reprimidas. Se estiman varias decenas de miles de asesinados por las fuerzas represoras que disparan a matar. Objetivo básico de Irán es la destrucción de Israel y la cultura occidental en general. Ha adelantado en la construcción de misiles de largo alcance y en armas de destrucción masiva.

A este régimen terrorista atacaron Estados Unidos e Israel el 28 de febrero para evitar que continúe asesinando a sus ciudadanos y desarrolle el poder nuclear que constituiría una feroz amenaza al mundo entero. Pedir la previa aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para la acción militar es ingenuo o de mala fe, visto el poder de veto de China y Rusia. Los gobiernos de izquierda son los que más cuestionan la acción contra los ayatolás cuando al mismo tiempo dicen defender los derechos humanos y la dignidad de la mujer.

De cualquier manera, el mundo está en una encrucijada cuya salida es imposible anticipar, pero sería inadmisible permitir el fortalecimiento de un régimen que busca la destrucción de la cultura occidental.