Columnas

Sacar la garra huancavilca

Temo, y hay razones para ello, que el gobierno nacional no esté a la altura de las circunstancias.

La alusión es utilizada para los eventos deportivos pero sirve bien para otros requerimientos. Cuando, por ejemplo, la crisis bancaria del 70 o la del 99, la situación económica tuvo las dificultades que todos recordamos, y aludir a la garra huancavilca sirvió para levantar un decaído espíritu cívico.

Ahora, igualmente, esa condición de la naturaleza de la gente que habita la cuenca del Guayas debe servirnos para enfrentar la crisis de la salud pública generada por la presencia del coronavirus que, de momento, afecta precisamente a la provincia de Los Ríos y a la del Guayas. A la primera por la residencia del caso índice y los contagiados en número de cinco, y a la segunda por ser la sede de las instituciones hospitalarias que han acogido a la paciente para su tratamiento que, ojalá, logre su recuperación integral.

Así, nadie puede bajar la guardia. El coronavirus nos ha llegado en medio de una gran crisis económica, social y política. Pongo al final la política para no entrar en polémica con los que sostienen que primero que todo va la economía. Yo, que siempre he sostenido que la economía tiene que estar al servicio de los hombres y no es justo ni conveniente lo contrario, esto es: poner a los hombres al servicio de la economía, creo que ahora es absurdo dejar de reconocer el rol que la política tiene que jugar junto con lo económico y lo social en el enfrentamiento de la crisis. 

Temo, y hay razones para ello, que el gobierno nacional no esté a la altura de las circunstancias. No se tiene la certeza de un conductor. Por el contrario, son visibles varias cabezas diciendo cada cual lo suyo. No digo más porque no están los tiempos para acentuar la crítica y conviene fomentar la unidad nacional, aunque quien debe hacerlo no la estimule.

Estando entre los primeros afectados por el coronavirus, recurro a la vieja tradición que aún antes de la constitución de la república luchó contra otras pestes, los incendios, los piratas y toda suerte de calamidades: la indoblegable garra huancavilca para, sin imprudencias y con permanente sentido de solidaridad, enfrentar al Covid-19.